¡Saludos!


Primeramente te doy la bienvenida a éste espacio creado para ti: papá y mamá.  Padres dispuestos a trabajar arduamente en sí mismos para ofrecerles a sus hijos: no solo calidad de vida material; sino calidad de vida emocional.

De parte de tu hijo/a te doy las gracias por comprometerte a ser su mejor guía, maestro y aliado en su vida. Ya que a pesar del enorme esfuerzo que esto significa, estás aquí, dispuesta/o  a trabajar por el bienestar de tu familia; incluida/o tú mismo/a.

Y es que seamos sinceros, esta época de ser padres no es fácil.  Hoy las responsabilidades son más: queremos hijos inteligentes, independientes, sanos, felices, amorosos, libres y sobre todo responsables.  Pero muchos padres no consiguen ni el 20% de esas aspiraciones, y en lugar de ser guías se sienten unos absolutos fracasados por obtener en cambio: niños rebeldes, apáticos, sarcásticos y con poca o nula inteligencia social y emocional. 

¿Qué está pasando? Se supondría que invirtiendo más en su educación, ofreciéndoles tecnología a su alcance, otorgándoles sus necesidades y caprichos materiales, y metiéndonos en cuanta actividad extra_escolar posible; tendríamos que obtener niños emocional y físicamente sanos.  Pero no siempre es así, ¿por qué?

Hace poco vino a verme una mamá porque no sabía que estaba pasando con su hija. Evidentemente ella no podía estar todo el tiempo que quería con ella por estar trabajando, pero se esforzaba por cumplir todas sus necesidades materiales... es mas, tenía una amplia biblioteca de cómo educar a los hijos, pero a pesar de eso, continuamente la mandaban llamar del colegio porque su hija no tenía buena conducta emocional. 

¿Qué estaba pasando? Digo, nadie podría reprocharle que no tratara de ser una buena madre, pero porque a pesar de todo, su hija no estaba bien emocionalmente... y por consecuencia ella tampoco. 

Así que le hice la pregunta obligada. ¿Eres feliz? Obviamente ella respondió con un; "¡Por supuesto!, mi hija lo es todo para mí. Ella llena de luz mi vida. Por ella, hago todo lo que hago".   No dudo, que lo que dijo lo haya pensado, pero ¿realmente lo sentía?  
Hablar y sentir son dos cosas diferentes. Ella dijo: "¡por supuesto!", pero su semblante mostraba frustración. Después de un largo rato, ella cayo en cuenta en la diferencia de pensar y sentir.

Ahora te toca a ti. ¿Eres feliz?  Por favor, responde de manera sincera. Desecha la respuesta automática del: “sí claro soy feliz.  Una sonrisa de mi hijo me llena de felicidad. Y todo lo que hago por él o por ellos me llena de gozo”.
No, de ésa felicidad no esto hablando. Esa es hasta cierto punto una felicidad lógica.  No, en realidad me refiero a ésa felicidad que te motiva que te hace lucir radiante. Esa que te ayuda a crecer, que te anima a  crear cosas satisfactorias en el ámbito personal, profesional y familiar. Ésa felicidad que brota de ti y no simplemente una felicidad que te rebota. 

De esa estoy hablando. Entonces ¿eres feliz?  
Si respondes que no, no hay ningún problema. Ya que todos en algún momento hemos descuidado una parte de nuestra vida para cumplir en otra, y aunque ésa otra nos puede dar un mínimo de satisfacción; lo cierto es que al final del día, a todos nos justaría irnos a la cama con una sensación de plenitud. Darle las buenas noches a nuestros hijos, con sonrisas sinceras y no sonrisas cansadas, forzadas… o ambas. 
 Y ojo, no estoy diciendo que está mal enfocarse  y cansarse por causa de los hijos. Lo que digo es que no es lo mejor para ti. Ya que un cansancio con apariencia de satisfacción y frustración interna,  no te ayuda lograr el objetivo que tienes en tu vida tanto en el ámbito familiar, como profesional y sobre todo personal.  Porque recuerda que no es lo que bien actúas lo que tu hijo advierte, sino lo que realmente sientes y ellos perciben. 


Por esto, este espacio es para que comprendas, que sí se vale ser feliz más allá de tu rol de mamá y papá. Que lo que muchas veces se le ha llamado egoísmo personal, es en realidad el mejor regalo que les puedas ofrecer a tus hijos.  Porque si tú estás bien, tus hijos estarán bien.  ¿Te gusta la idea?

A mí me encanta poder estar en contacto contigo y que juntos procuremos tener la dicha necesaria para contagiarla a nuestros hijos, porque así procuraremos que tengan una vida sana y que vivan en una sociedad feliz. 








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