Padres: bueno vs malo



Hoy vamos a hablar de un tema sensible y recurrente: cuando los hijos se encuentran frente a la actuación del padre bueno y el padre malo. 

Culturalmente hablando, se sabe que en la pareja paternal, alguno debe ejercer más rigor sobre la educación de los hijos que el otro. Y aunque se pensaría que éste debe ser el padre, la historia y la mayoría de las sociedades del mundo han demostrado lo contrario; pues es la madre quien lleva esa responsabilidad, al ser ella la que emocionalmente invierte mayoritariamente su tiempo con los hijos. 

Pero existe otra variante del "padre bueno y la madre mala" o viceversa. Y es cuando alguno de los padres utiliza el personaje de "bueno" para luchar sutilmente con su pareja. Esto pasa muy a menudo cuando existen conflictos dentro de la relación marital, pues al no ser esta lo suficientemente satisfactoria, se utiliza a los hijos como medio de "desquite", 
Ya que si el que actúa como bueno y obtiene la atención y afecto de los niños, siente de alguna manera, la satisfacción de devaluar a su pareja y obtener cierto triunfo sobre aquello que es fruto de los dos. 

La cuestión aquí es que no solamente se están afectando así mismos, sino que esta actitud afecta a los menores. Ya de por sí es demasiado embarazoso ver a una pareja de padres contradecirse en público por lo que cada uno opina en relación a su hijo: pero es realmente triste ver como ésta acción provoca en el menor, falta de respeto e incredulidad hacia sus padres. Pues lógicamente en su cabeza aparece la idea de: "si ellos no se ponen de acuerdo en lo que es mejor para mí, seré yo quien escoja lo que más me conviene". Y lo que "más le conviene", no es ciertamente lo mejor. 

El papá que escoge la careta de "bueno" debe preguntarse qué es realmente lo que ayuda más a su o sus hijos: ser el papá bueno o ser un buen padre (o madre). Y si esta estrategia de ser el bonachón es la mejor acción por su familia. Porque evidentemente hay otras formas de solucionar conflictos dentro del matrimonio además de competir por el amor de los hijos; y esta acción fuera de afectar solo a uno, envuelve a todos.  

Reconoce si eres un padre o madre que esta actuando bajo esté criterio:

  • Si tu pareja corrige a tu hijo, tú vas a consolarlo y le hablas mal de su padre/ madre.
  • Le contradices en público una acción disciplinaria sobre el menor.
  • Tratas de ganarte a tu hijo con cosas materiales, cuando anteriormente has quedado con tu pareja de no consentirle en exceso. 
  • Te vuelves cómplice de tu hijo para romper reglas establecidas por su madre o padre. 
Si estás realizando cualquier acción excusándote en el amor que le tienes a tus hijos, pero la razón principal es para hacer enojar a tu pareja, cambia esta actitud lo más pronto posible por el bien de tu familia. Ya que si la causa de esta actitud es una cuestión de pareja, lo mejor es buscar ayuda para ambos en lugar de ejercer acciones equivocadas y que provoquen conflicto en el menor. Pues aunque ahora creas que tienes ganado el terreno por ser el bueno, a futuro lo lamentarás ya que no siempre podrás, ni te gustará complacer en todo a tu hijo, y para éste serás motivo de afecto siempre y cuando complazcas sus deseos; cuando no lo hagas serás algo a desechar. Por otra parte, también habrás logrado romper el vinculo con la otra figura paterna y será mucho más difícil guiar  efectivamente a tu(s) hijo(s).

Recuerda que es bueno tener disciplina y ser indulgente, pero debe ser algo que se haga en equipo, con responsabilidad y de acuerdo a lo que se amerite.  Los problemas de pareja se solucionan hablando, y si hay mayor conflicto se pide ayuda profesional, jamás se utilizan los terceros y mucho menos los hijos para "castigar" a nuestro(a) socio(a) de vida. Juntos ayudaron a la creación de una vida y juntos deben ser ejemplo y guía. Que ése sea el motivo de su bienestar. 




[imagen tomada de la red]




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