Paternidad planeada o sorpresiva



Recuerda que cuando hablo de "paternidad" me refiero tanto a masculino como femenino -a menos que se necesite hacer una clara diferencia-. 

Retrocedamos en el tiempo. 

Muchos de nosotros cuando éramos más jóvenes en algún momento de nuestra vida pasó por nuestra mente la idea de tener o no tener hijos. Cuando nos hicimos más adultos ése pensamiento se manifestó de manera positiva o negativa.  Quizá los que querían no los han tenido y los que no ya están dentro de la responsabilidad de criar un infante. 

Sobre los últimos nos enfocaremos por ahora. 

¿Recuerdas cómo es que llegaste a este punto de ejercer la paternidad?, ¿Lo planeaste?, ¿fue una sorpresa de la vida?, ¿respaldaste a tu pareja?, ¿tu pareja te respaldo?  

¡Ufff! qué collage de imágenes llegan a la mente ¿no?  Tal vez reviviste un montón de emociones tanto positivas como negativas, y si eres más sensitiva/o  tu cuerpo te manifestó alguna sensación. 

Bueno, pues todo esto que acabas de revivir es la primera impresión que dejaste en tu hijo en el momento de su gestación.  Imagínate todo este remolino de emociones en un ser pequeño e inocente, que aún no sabe nada del mundo mas que lo le haces sentir tú.  Claro, la que lo traspasa directamente es la madre, pero tú papá también tienes una comunicación con el bebé: por medio de lo que le haces sentir a la madre y de manera energética. 

Ésa primera impresión es la que todos sentimos por vez primera en el útero de nuestra madre, de ahí desarrollamos lo que se conoce como "proyecto sentido". Dicho proyecto puede acompañarnos toda nuestra vida, y puede ser de beneficio  como de perjuicio; dependiendo obviamente de la calidad de emociones que percibimos durante ese periodo de  nueve meses de formación. 

Una frase clásica en el mundo de la paternidad es: "nadie nos enseña a ser padres". Y ha sido verdad, pero también ha sido la magnifica excusa por generaciones para no responsabilizarse de la salud emocional de nuestros hijos, lo que es igual a no ocuparnos del bienestar social. 

Si alguna vez has visto la escena de un juicio penal, recordarás que cuando el acusado se defiende diciendo que desconocía cierta ley, el juez le menciona que su ignorancia no le exime de su culpa. Pues así estamos nosotros en cuanto a nuestra responsabilidad en el tema de bienestar emocional de nuestros pequeños.  
Como no hubo escuela, creímos que embarazo era igual a: parir, educar, proveer, alimentar, jugar -si hay tiempo-, y esperar que ése hijo o hija crezca y siga con el mismo ciclo. Todo esto en cuanto al tema material se refiere, se ha llevado a cabo, digamos que de medianamente bien a bien; pero en cuanto al tema emocional, así sí hemos dejado desnutridos la mayoría de las veces. 

La buena noticia es que ahora estamos más conscientes de que un ser humano es más que cuerpo e intelecto, que tiene un campo emocional que le provee tanto su bienestar como su malestar, por tanto es relevante darle atención. 

Tanto si tuviste una paternidad planeada como sorpresiva, tienes una responsabilidad en la guía de tu retoño. Porque aunque en una buscaste algo y en la otra simplemente lo encontraste, en ambas estuvieron involucradas las emociones. Y aunque deseo de todo corazón que éstas hayan sido positivas en su totalidad, no podemos engañarnos, y debemos asumir que las no tan lindas también estuvieron presentes. Y son éstas ultimas precisamente las que nos dan la oportunidad ahora de volver a pensar en la paternidad que ejercemos, corregirla y mejorarla.  

El primer paso: aceptar que hasta ahora no lo hemos hecho tan bien y procurar sentir el deseo de hacerlo  mejor.  Este paso nos conducirá a buscar las herramientas y ayuda que se requieren para ser mejores padres, pero sobre todo mejores seres humanos. 


Nota: Hasta el próximo miércoles. ¿Quieres que compartamos un tema en especial? Házmelo saber. 

[Imagen tomada de la red]

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