Elogios, vitaminas para tus hijos




Por mucho tiempo la llamada "psicología a la inversa" se ha utilizado con el propósito de conseguir el propósito de quien lo aplica, no voy a negar que en ciertas situaciones y ocasiones ha dado resultado, como tampoco negaré que en otras tantas en lugar de servir ha sido todo lo contrario. 

Por ejemplo. Una persona tiene un sueño y alguien le dice que eso que desea es imposible, que no tiene la capacidad y que jamás podrá lograrlo. Dicha persona tiene dos caminos, creerlo o negarlo y demostrar que sí es capaz.  ¿De qué depende que la persona escoja uno u otro camino? De su fortaleza emocional. 

A veces las personas nacen con esa fortaleza -que no es que sea un acto fortuito, sino que depende de la herencia psicoemocional de su familia-; otras veces es necesario crearla y reforzarla en  nuestros hijos. El caso es que la tengan o no es de suma importancia fomentarla día con día. 

¿Y cómo se hace eso? Con elogios. Los elogios bien aplicados son las vitaminas emocionales para nuestros niños y adolescentes. Ya que además de fortalecer el lazo con los padres, potencian las aptitudes natas de ellos.  Poder ver las capacidades reales de los pequeños por encima de las que nosotros queramos que tengan es la mejor herramienta que podemos aplicar a la hora de alimentarlos emocionalmente. 

Otro ejemplo. Digamos que tu hijo parece ser pésimo en matemáticas, y cuando revisas su examen  te enfocas única y exclusivamente en remarcarle sus errores siendo incapaz de ver las respuestas buenas que sí tuvo. Con esta acción lo único que haces es reforzar la idea de que realmente es pésimo en matemáticas; y si además después llega tu pareja y le dice exactamente lo mismo, entonces no te sorprendas que cuando tenga que elegir entre si es capaz de algo o no, escoja la idea del "no puedo". 

¿Cómo podemos darle la vuelta al mismo ejemplo?  Observando lo que sí puede hacer.  Supongamos que de diez operaciones seis  tuvo mal y cuatro bien, dirige tu atención a las cuatro correctas y enséñale lo bien que pudo resolverlas; si pudo con ellas poco a poco podrá con las demás. 
Este tipo de elogio es de motivación,  pero esta el elogio de refuerzo. El elogio de refuerzo se aplica en todos los casos en que tu hijo muestra sus habilidades. Este es mucho más sencillo pues fácilmente se pueden visualizar los talentos del menor: es hábil para las artes, el deporte, el estudio, en su relación con los demás... inclusive, si arregla bien su cama ¡merece un elogio!

Trata de ver las cosas que hace bien tu pequeño incluso las pequeñitas, de esa forma la valoración de su capacidad crecerá y habrás contribuido en la creación de un ser humano donde la psicología a la inversa no aplicará para picar su ego, sino que por sí mismo sabrá hasta dónde lo pueden hacer llegar sus habilidades en la realización de sus sueños.


[imagen tomada de la red]

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