Padres separados, hijos indivisibles



Hace poco publicaron los resultados de un estudio que se hizo en un juzgado de lo familiar, en el cual se habían recopilado frases de  menores entre los 6 y los 14 años, que expresaron sus emociones a uno de sus padres durante el proceso de custodia.  

Entre las más destacadas fueron las siguientes: "Papá no me divorcies de mi mamá", "mamá cuánto dinero le hace falta a mi papá para que pueda abrazarlo", "mamá ya no me hables mal de mi papá, a él también lo amo", "papá qué hizo mi mamá para que ya no pueda verla".

Cuando nos enamoramos creemos que por acto mágico el amor será para siempre tal y como al comienzo de la relación; pocas veces ponemos el empeño en hacer crecer y mantener el amor y respeto; así que con el tiempo es fácil que la sociedad conyugal se rompa y se prosiga con el reparto de la "empresa", repartiendo bienes y obteniendo pensiones; pero olvidamos algo de gran importancia: los hijos. Los hijos no son objetos que puedan desmantelarse, nadie puede puede pedir quedarse con la pierna y el otro llevarse la cabeza... no, los hijos son seres vivos completos que contienen en sí mismos a papá y a mamá. 

Puede que se te olvide, si eres un papá divorciado, lo mucho que amabas a tu pareja tiempo atrás. Puede también que pidas al universo se borre del mapa cósmico el día en que la conociste; pero jamás podrás hacer que tu hijo elimine de sí, la genética física y emocional que le ha sido transmitida por tu ex cónyuge. Algo de tu ex amor verás siempre en tu vástago que es tu amor eterno.  

Es cierto también que existen padres y madres muy tóxicos que fuera de hacer bien a los hijos les dañan sobremanera, en estos casos conviene hacer un mayor trabajo terapéutico con los pequeños a fin de sanar la emociones dañinas, pero sin que este proceso les genere rechazo o rencor emocional  permanente hacia alguno de sus progenitores. 

Pero a decir verdad la mayoría de las separaciones, donde alguno de los padres prohíbe la convivencia de su ex con su hijo, esta de por medio el orgullo y rencor personal que lo hacen extensivo hacia los pequeños a manera de venganza. Esta acción puede provocar una satisfacción momentánea para quien la aplica, pero es un veneno a cuenta gotas en la vida de los infantes con repercusiones a futuro.

Es posible que hayas, estés o pretendas terminar tu relación con el padre o la madre de tus hijos, pero ten presente esto: eres tú quien ya no tendrá un lazo afectivo con él o ella, tú hijo/a  no eres tú.  A ti te toca poner el 100% en la parte que te corresponde en su vida, todo el esfuerzo para que crezca además de sano, feliz. Si tu ex te falló, o tú le fallaste; no le fallen ninguno de los dos a sus pequeños. Aún separados son responsables de la crianza emocional del fruto del amor que se tuvieron, aporten siempre lo mejor de sí mismos aunque su historia haya terminado. 

Amar a un hijo es otorgarle las herramientas para que su vida sea plena. Un hijo es creado gracias a la participación de un padre y una madre, ninguno por separado como género puede colaborar en la formación de un ser humano. Si es así para la creación de un cuerpo, lo es igualmente para el fortalecimiento de un alma, recuérdalo.

Y si tu proceso de separación ha sido muy duro, busca ayuda, por ti y por tus pequeños. Si  lo mejor ha sido terminar tu matrimonio esta bien, pero nunca le rompas una familia a tus hijos.



[imagen tomada de la red]



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