Papá dice - Mamá dice


Aunque recientemente esta de moda la idea de "visualizar" para crear el futuro; lo cierto es que desde muy atrás existe el concepto de tener un "plan" de vida. Tener un plan de vida no es otra cosa que imaginar el resultado de nuestros anhelos, y aunque esto parece muy fácil, lo cierto es que la mayoría se pierde en lo más importante: el proceso para llegar a la meta. 

Imaginemos que recién conociste al amor de tu vida, ahí esta él o ella con una infinidad de posibilidades a su alrededor, pero te presta atención y decide junto contigo entablar una relación maravillosa que tiempo después  pasa del noviazgo al matrimonio. La visualización sería un "felices para siempre": hijos, mascota, una casita blanca y todo lo que se te ocurra. Pero del "sí acepto" al "para siempre" hay trabajo que hacer.

Entre ese trabajo está no solo el plan de tener o no hijos, sino el cómo van  a formar a esos hijos una vez dispuestos a tenerlos. Cómo lo visualizas tú y cómo lo hace tu pareja, con qué características educacionales y emocionales quieren guiarlo, y sobre todo, qué clase de persona quieren heredar a la sociedad. 

Para ser sinceros, pocos padres se cuestionan realmente lo anterior. Generalmente lo dejan sobre la marcha, o concluyen el tema con un "que sea libre". Lamentablemente tales resoluciones  terminan en la misma situación: hijos confundidos. Y terminan así, sencillamente porque no hubo plan, simplemente se dio carpetazo al asunto para no "perder tiempo" en el tema. 

Ejemplo: Una pareja de padres esta convencida de que quieren un hijo excelente y triunfador. Ahí esta el "final" de su visualización, pero en el proceso hacen de todo para que le sea muy difícil al niño llegar a ésa meta. Principalmente porque ellos no han definido que quiere decir para cada uno "excelente y triunfador". Es probable que para uno de ellos, las definiciones vayan más por desarrollar su inteligencia emocional; y quizá para el otro sea explotar su intelectualidad. O tal vez los dos se enfoquen más en un área y descuiden la otra.

Una escena simple del tema es en relación a la inteligencia social. Actualmente "la libertad" para el plan de los hijos, radica en no enseñarles habilidades sociales como: saludar, respetar, disculparse, agradecer y tener empatia. Hay padres que tienen verdaderas peleas campales por éste tema, pues uno quiere que su hijo sea hábil en éstas áreas y el otro defiende a capa y espada su derecho a no hacer de su hijo un "sumiso social". 

La ironía sucede cuando estos padres en casa son permisivos, pero cuando salen y tienen que convivir con otras personas, avergüenzan a sus hijos cuando estos no ejercen la habilidad social con el clásico: "di gracias", o "saluda". 

Estas pequeñas cosas forman el proceso que hacen que la visualización se haga o no una realidad. 

¿Qué imagen tienes tú de la formación de tu hijo? y ¿qué imagen tiene tu pareja?  ¿Son afines? 

Si lo son y realizan el proceso para llevarlo a cabo, los felicito. Sino, pues es momento de sentarse y ejercer un plan conjunto para aterrizar la visualización que más beneficie a tu hijo.  Es evidente que cada uno de ustedes es un individuo y tiene sus propias ideas, pero es una realidad que por decisión propia han formado una familia y ahora son una unidad que funciona como guía para su retoño. 
Ponerse de acuerdo en qué clase de hombre o mujer quieren formar, le dará al infante estabilidad emocional, social e intelectual.  Eso es finalmente lo que todo padre quiere ¿no? 


[imagen tomada de la red]

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