Hija/o: porque te amo voy a amarme




Generalmente cuando pensamos en amor nos enfocamos en la idea de sacrificarnos y hacer todo por nuestros hijos, pero ¿qué hay del amor hacía nosotros mismos? En esta entrada hablaremos de la importancia de amarnos por amor a ellos y por su salud.

Ya sabemos que los hijos, además de heredar rastros físicos y posibles temas de salud; también adquieren de los padres las cuestiones emocionales. Desde el embarazo, el feto esta alimentándose no solo de las proteínas maternas, sino que  va absorbiendo igualmente  el estado emocional de la madre, y aunque en menor medida, también la del padre.  Pero no toda la alimentación se da durante el embarazo, pues es de todos conocidos que posteriormente sigue la lactancia, y así sucesivamente alimentan los padres a pequeños hasta que estos se valen por sí mismos para hacerlo y escoger la dieta que más les convenga.  
Bueno, pues la alimentación emocional tampoco termina al dar a luz, esta continua hasta que son mayores de edad, y si no se pone la debida atención a ello; literalmente podemos formar  seres anemicos o llenos de emociones basura.   

Muchos padres consideran que amar a sus pequeños es alimentarlos materialmente, comprarles sus necesidades y otorgarles cosas que les hagan felices. Pero olvidan que sus hijos no son solo un cuerpo físico que hay que procurar cuidar y proporcionarles medios de diversión. Son demás de eso seres con psique y con alma, y ésa psique y alma deben ser atendidas igual que su cuerpo físico. Pero cómo podrían los padres dar lo que no tienen. 

Hoy los progenitores se esfuerzan más por ofrecer lo mejor en bienes, pero ello les lleva a reducir el tiempo con sus hijos, además que tener más requiere más esfuerzo, por lo que el estrés, cansancio, frustración se hacen presentes. Si a esto le añadimos que muchos padres  y madres son solteros, la carga se hace doble y el agotamiento mayor. Finalmente los problemas de pareja, los problemas en el trabajo, los requerimientos económicos; drenan a papá y a mamá dejándolos vacíos de paz, bienestar, salud y amor. 

Como consecuencia hay menos tolerancia en cuanto a los temas infantiles se requiere. Hay más gritos, menos comunicación, menos tiempo de ver que pasa en la vida de los pequeños... resultado, ambiente familiar tóxico: violencia intrafamiliar  hijos enfermos, hijos rebeldes, hijos que hacen o reciben bullying, etc. 

¿Todo eso por falta de amor a uno mismo? si.

Para un momento aquí y pregúntate: 
¿Qué área de mi vida me esta molestando o doliendo ahora?  
¿Cómo esta afectando esto a mis hijos? 
¿Qué me estoy privando de ofrecerles por ello?

Te voy a ayudar. Si no tienes tiempo para ellos, si tienen problemas físicos y emocionales, si su desempeño escolar esta muy por debajo de las capacidades que sabes que tienen, si no aceptan tu compañía, si no quieren estar en casa, si come en demasía o casi no lo hace (y no esta enfermo); hay una deficiencia de alimento emocional proveniente a la poca atención que le pones a las cosas que te afectan. 
Porque ¿cómo podrías tener tu 100% de capacidad para su orientación si tú estás en deficiencia contigo mismo/a?  ¿Con sacrificio?, pues no. 
El sacrificio esta  muy bien como teoría, pero en la práctica no ayuda gran cosa. Esta bien, te sacrificas, pero a lo sumo tu sacrificio se basa en obtener más dinero o aguantar un matrimonio que no va a ninguna parte. Dices que todo es por tus hijos, pero ¿realmente crees que eso les hace un bien? No. A lo mucho es una carga de culpa para ellos, pues : "mis papás se sacrifican por mí y eso me hace sentir culpable".
Sacrificados y culpables no llegan a ninguna parte.

Enfocate en ti:
¿Tienes algún problema de pareja? Soliciten la ayuda de un consejero matrinonial.
¿Tienes alguna dolencia física? Atiéndete
¿Tienes estrés? Asiste a terapia 
¿No sabes que hacer? Busca orientación profesional 

¡Amate bien! porque amarse a un mismo no es arreglarte bien por la mañana, decirte frente al espejo que te quieres, comprarte un par de cosillas que te emocionen un momento, salir a la calle con una sonrisa y sentirte pésimo y vacío por dentro. Amarte es alimentar tu alma.  Es comprender que si tú estas en optimas condiciones tus pequeños por afinidad lo estarán. Es saber que tú eres el tronco que dependiendo de su estado los frutos serán bueno o malos. Todo el poder y la responsabilidad se haya en ti para hacer de tus hijos unos seres fuertes y felices.

Recupera tu niño/a interno/a, dale atención, dale sanación, dale diversión, dale bienestar, paz y amor. Que sea tu infante interno quien se comprenda a nivel superior con tus pequeños y buenas cosas verás suceder. 
Esta bien que te esfuerces por que tus retoños sean excelentes metiéndolos a  cursos extra oficiales, que aprenda el inglés antes de lo que lo hiciste tú, que toque varios instrumentos, que sea genial en el ballet ... pero no te olvides de ser tú el mejor ejemplo dándoles bienestar interno, y ése se alcanza con tu ejemplo. 

Cuando tu te amas, cosas maravillosas suceden. Las posibles herencias negativas se van. Nuevas oportunidades surgen para ti y tu familia. ¿No te gustaría que con un ejercicio tan bello como amarte las cosas se transformaran? No crees que has perdido mucho tiempo en cosas banales que no te aportan nada, como para no intentarlo en algo tan extraordinario que te hará mucho más feliz y lo transmitirás a quienes más amas.  

Inténtalo, hazlo un hábito ... te lo mereces.  




[imagen tomada de la red]














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