Padres adoptivos y los hijos del alma





"El Eterno Creador Todo Amoroso creó al hombre para que irradie la luz divina e ilumine al mundo por sus palabras, su acción y su vida"
(Abdu´l - Bahá) 


Se dice que todo lo que sucede en este mundo es un misterio, y puede que sea cierto, o al menos eso parece en cuanto al misterio del amor por los hijos se trata. 
La mayoría de los seres humanos construye su vida en base a la imaginación. Imaginan a la pareja, trabajo, estilo de vida y sobre todos los hijos de sus sueños.  Pero algunas veces lo incomprensible se hace presente y los planes se transforman. Y digo, se transforman que no es sinónimo de disolverse. 

Conozco un par de parejas, con un enorme deseo y no dudo que capacidad de amar, en cuanto al tema de los hijos se refiere. Sin embargo, muchos de ellos no han gestado por los medios tradicionales y tecnológicos, y la frustración se apoderó de sus vidas por un momento.  
Afortunadamente el Universo sabe como acomodar las cosas, aunque muchas veces somos incapaces de comprenderlo.  
¿A qué me refiero con todo esto? al tema de los hijos adoptivos.

Nadie puede explicar a ciencia cierta porque es que existen parejas que podrían ser estupendos padres biológicos, pero por alguna razón no pueden serlo. Y por otro lado existen pequeños humanos carentes padres biológicos que se quieran hace cargo de ellos.  ¿Por qué unos no nacieron de los otros?  Nadie lo puede explicar.  El caso es que los que desean amar y los que desean ser amados, están separados... y lo que esta separado, espera unirse. 

Por mucho tiempo este tipo de unión, causaba miedo en aquellos que deseaban ser padres. Los prejuicios personales y de terceros se anteponían al deseo de amar a un  hijo. La incertidumbre de desconocer: "de dónde venía" el posible hijo, "como sería", "si se sería capaz de  ganar el afecto del infante", entre otras cosas, limitaba la acción de convertirse en padre adoptivo.  La idea de "recoger" lo que alguien más no quiso, inconscientemente era una barrera para realizar la unión de unos padres sin hijos y unos hijos sin padres. No obstante, hay una fuerza más grade que los prejuicios y las dudas, el amor. 

El amor es la herramienta que el ser humano tiene para comprender lo que la razón no entiende. Hoy día el tabú de la adopción ha disminuido, pues las parejas han comprendido que su función y capacidad de guiar a un pequeño ser no puede detenerse por miedo. Entienden que en el mundo existe uno o varios niños destinados a su guía y cuidado y que su misión es reunirse con ellos. No importa si éste ser es un bebé, un niño o un adolescente; es el hijo que el universo acomodo para que fuera parte de su familia.

Educar a un hijo adoptivo no debe ser diferente que orientar a aun hijo biológico, ambos deben ser respetados, amados. protegidos y guiados de la manera más óptima. A un hijo adoptivo no se le debe decir "yo no soy tu padre o madre biológico", se le debe recalcar yo soy tu padre y tu madre del alma, pues eso es lo que son los padres adoptivos; y hacer referencia a lo que no se es, en definitiva es una pérdida de tiempo. 

Pero los padres adoptivos no solamente son aquellos que no pudieron engendrar, también son aquellos que aún teniendo hijos biológicos, tienen la necesidad de reencontrarse con sus hijos del alma y unirlos con sus hermanos ídem. 
Ciertamente las familias adoptivas tienen que desarrollar aspectos que otras familias no están llamadas a experimentar. No es que tengan mayores retos, pero sí distintas experiencias para asimilar y vivir lo que es la empatía, el amor desinteresado, la comprensión y el no prejuicio. 

Puede que suene muy romántico, pero la relación entre padres e hijos adoptivos es una prueba de amor incondicional. Aceptar que le "perteneces" a un hijo de tus no entrañas y al mismo tiempo que te "pertenece", es sin duda un acto de certeza absoluta en el amor. Porque los hijos biológicos son amados porque son "nuestros", de nuestras entrañas, carne y sangre; entonces es casi una "obligación" amarlos; pero un hijo adoptado, que no comparte genes ¿cómo es que se puede amar? 
Se ama porque se reconoce que hay algo más que la sangre y la carne, hay alma. Y reconocer un alma que es afín a ti, no es fácil, y si lo logras, habrás conseguido descubrir un gran tesoro.

Ver crecer a un hijo adoptivo y que tu amor haya crecido con el paso del tiempo, haber logrado ganarte su amor y su respeto es haber conseguido irradiar la luz divina en tu vida. Ya que con tus palabras, acción y vida habrás depositado a la sociedad un ser de gran valía y de igual modo habrás comprendido como el misterio actuó en ti.

Finalmente, si eres un padre o  madre adoptivo y aún no consigues descifrar las similitudes que te han unido a tu hijo, es momento de acudir a un consultor o terapeuta, para ayudarte a experimentar la paternidad adoptiva con más plenitud. 
Por otro lado, si has descartado toda posibilidad de convertirte en padre o madre biológico/a  y no has podido, toma en cuenta la opción de la adopción y reúnete con tu hijo de alma. Mantén tu corazón abierto, porqué ese hijo puede aparecer sin importar su edad. No te aferres a un bebé, tal vez sientas la conexión con un chico más grande, date la oportunidad. 

Y si por alguna razón, tú no tienes hijos adoptivos pero conoces a alguien que sí, otorga respeto a los padres y sobre todo a los hijos. Acepta que tus amigos o familiares han aceptado vivir otra clase de paternidad; no expreses opiniones negativas del nuevo integrante de la familia. Si existe un problema de adaptación entre ellos recomiendales asistir con un especialista, sé proactivo y no destructivo. Lo que buscamos es una sociedad más incluyente, afectuosa y empática, ayuda a lograr eso. 



[Imagen tomada de la red] 




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