Semillas de la formación





Escuché esta semana algo que me pareció de gran importancia. Básicamente la idea estaba centrada en cuántos formadores puede tener el ser humano a lo largo de su vida. ¿Cuántos de estos formadores o maestros recuerdas tú? y ¿cuáles de ellos dirías que son la base de quien eres hoy?

Si hemos tenido algo de suerte, podemos decir que a lo largo de nuestra formación académica nos hemos topado con una buena cantidad de maestros; a muchos de ellos les recordamos por su excelencia y  muchos otros ni siquiera llegan a la mitad de nuestro basurero del recuerdo.  Es común también presumir de quienes han sido nuestros profesores y de las instituciones donde hemos acudo, pero -y aquí entramos en el tema que nos interesa-, cuántas veces hacemos reconocimiento a los que deberían ser los primeros y principales maestros de nuestra vida: los padres. 

Durante mucho tiempo ha existido una "batalla" entre los profesores académicos y los padres de familia, en la que los primeros hacen hincapié en que la base de la educación comienza en casa, mientras que los segundos repiten con frecuencia: "para eso mando a mis hijos a la escuela". Ambas partes cuentan con algo de razón, sin embargo la perspectiva como padre cambia cuando se comprende que quien invierte más tiempo y calidad en la formación de un infante, merece más honores cuando este comienza a participar activa y eficientemente en la vida social. 

Como padre debes tener presente que un instructor académico no formará parte de la vida de tu hijo por mucho tiempo, mientras que la familia como institución permanece al menos la mitad de la vida de un ser humano. Entonces es claro quienes son los cimientos y es más claro que la calidad de los mismos debe ser óptima; así que es momento de asumir que la calidad del producto depende de la buena semilla, osea de ti y de tu familia. 
Ahora, por qué introduzco a la familia en su totalidad; bueno porque en una familia lo logres ver o no todavía, existe lo que se llama sabiduría heredada. Una familia -aunque no vivan todos juntos- esta conformada por gente mayor (abuelos), adultos (padres, tíos) y niños (hijos, sobrinos); cada generación por encima de los menores, ha tenido y adquirido experiencias de vida que le permiten, sino decir por cual camino ir, por lo menos si compartir por cual no.  
Hoy día existen algunos padres que les inculcan a sus hijos no hacer caso de lo que digan los abuelos, tíos o cualquier adulto respetable con el que se topen; esto con la idea de mantener una seudo libertad de elección y formación. Pero la cuestión es que si como padres inculcamos esto y al mismo tiempo nos alejamos de la formación de los hijos ¿cuál es entonces el modelo educativo que deben seguir?  

Estoy completamente segura que existen extraordinarios profesores y guías ajenos al entorno de la familia, pero estoy más certera de que por más que se poden las ramas si la raíz esta seca el árbol no da fruto para nada. 
Involucrarnos en la formación de los hijos es una obligación. Para ello es necesario saber y tener claro hacía dónde les queremos impulsar, y para ello es básico conocer nuestras bases, valores, ideologías y creencias. Qué clase de familia queremos formar como pareja o como padres solteros, saber que le  podemos aportar a los pequeños y si estamos de acuerdo en ello. Después hay que abrir las posibilidades y aceptar la sabiduría que puede aportar nuestro clan. Qué ha funcionado a lo largo de la historia familiar que vale la gracia el seguir fortaleciéndola. Y sobre todo aceptar que no somos los expertos porque somos los padres, alguien más puede ayudarnos a ser mejores y aceptar la ayuda debe ser un aliciente para el buen desarrollo de los hijos. 

Es posible que tus antecesores no formen parte del ejemplo y guía que deseas para tus pequeños, esta bien, puede pasar que de verdad no sean de gran ayuda. Entonces aprovecha la oportunidad de ser tu la primera fuente de sabiduría y buena guía de tus descendientes. Involucrarte en crear la mejor versión de tus niños. ¿No te parecería maravilloso que cuando tus hijos sean adultos reconozcan que tú has sido su mejor guía y que lo mejor que han logrado ser  ha sido  gran parte a ti? 

Hablar de un profesor es maravilloso, agradecer que nos hayan instruido en grandes conocimientos. Pero es una verdadera dicha decir que gracias a los padres y a la formación que nos dieron, pudimos escoger cuando tuvimos la edad que información otorgada por los maestros era buena para nosotros, qué maestro era de calidad y cual no, como conducirnos en la vida para nuestro bien y el bien común. Como ahorrarnos la experiencia propia cuando la hemos captado de la ajena, y sobre todo como mantener la sabiduría heredada con convicción y certeza de que eso es lo que nos ha y llevará a andar por el camino más óptimo para nuestra vida.  

¿La educación comienza por la casa? Sí.  Lo demás son recursos, así que comienza a formarte para poder formar, éste es el momento... ¡es ahora! 

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