Comparando a mis hijos comparo quien soy





Tenía pensado otro tema para ésta semana, pero se "atravesó" esta información en el camino que sin duda es de gran relevancia, tanto para quienes tienen ya hijos adolescentes  como para quienes van en vía a ello. 

Resulta que un grupo de padres - que hace tiempo no se veían-, coincidieron en una reunión, y ustedes saben que cuando eso sucede, las preguntas para ponerse al día no se hacen esperar. En esta ocasión los temas de: "qué vas a estudiar", "cuándo te vas a casar", "para cuándo los hijos" ya son tema de olvido, pues todo eso es sustituido por: "qué tal tus hijos".  
Muchas veces los (algunos) padres no esperan a que llega esa pregunta a su turno, sino que son ellos mismos los que la inician con el propósito de presumir lo bien que les salieron sus chicos. A muchos les salieron tan pero tan bien que pueden acaparar el tiempo hablando de sus talentos, actividades, capacidades, premios, iniciativas y sobre todo, en  lo bien que parece pintar su futuro financiero, gracias a todas sus capacidades que han logrado gracias a quién, pues a sus papás.   

Lógicamente después, estos padres, esperan el tan gratificante: "¡qué bien, te felicito por tener unos hijos así!".  Acto seguido, los padres alagados prosiguen con el habitual: "¿y los tuyos qué tal?". Aquí hay muchas variantes, pues pueden haber otros padres "afortunados" que cuenten una historia igual o superior, o pueden existir los que consideran que sus hijos no son "la gran cosa" y prefieran cortar con el tema con un: "están bien, gracias". 

Lo cierto es que cuando estas situaciones ocurren, pocas veces se esta hablando realmente de los hijos. Lo que esta pasando aquí, es que la imagen de los hijos se vuelve un pretexto para hablar de sí mismo, y tras eso esta la intención de compararse con el otro.  Los hijos son como ya dijimos, un pretexto para mostrar socialmente que tan capaces somos de hacer brillar a un ser humano que nos representa. 

Hasta aquí la verdad que no parece haber un inconveniente en ello, pues sentirnos orgullosos de los hijos es parte de ser padres. Lo poco bueno de esto es cuando de estas conversaciones se dan cuentan los chicos, o cuando a propósito les comentamos lo sucedido. Aquí quiero hacer especial hincapié en cuanto a los jóvenes que no son "la gran cosa". Cuando los padres de estos chicos, llegan y les cuentan las maravillas que son los hijos de sus amigos, conocidos o familiares; o tienen dicha conversación cerca de ellos, con el fin de que escuchen y tomen nota, realmente no les están haciendo un favor.  Por el contrario, lo único que están haciendo es enviar el mensaje de que ellos no son lo suficientemente buenos para ellos, que preferirían que fuesen como los hijos modelos de sus conocidos para que también como padres, ellos puedan ufanarse de sus hazañas. 

Cuando los hijos son más pequeños, esta clase de comparaciones tiene menos relevancia. No es que no la tenga, pero las consecuencias pueden tratarse de manera diferente. En el caso de los hijos adolescentes hay que  poner mayor atención al tema. Pues la forma en que un joven aborda esta información tiene repercusiones distintas.  

Lo importante en este tema es darnos cuenta que cuando hacemos comparaciones de los hijos propios con los ajenos, realmente no estamos apuntando bien al objetivo. Quizá sea muy fácil decir que el hijo de fulanito es muy bueno y mejor que el tuyo, pero habría que hacerse la pregunta de: para qué mi hijo necesitaría ser igual o mejor que tal o cual.  
Todos los seres humanos tenemos una cualidad, pero lamentablemente no podemos verla estando ocupados viendo la cualidad de alguien más.  Es seguro que un hijo "no tan especial" tiene su propia cualidad, es muy posible que él mismo ya sabe cuál es, y es más probable que tú no la hayas podido reconocer. Incluso, si tu hijo es una maravilla, tal vez lo que realmente le hace feliz sea muy distinto a eso que a ti te enorgullece. 

Pero el tema aquí no son exactamente los hijos, sino los padres que toman a los hijos como credencial de presentación social y alimento para su ego (o anemia del mismo).  
Es probable que algunas personas opinen que no tiene nada de malo hablar de los hijos, porque son parte de la vida, y tienen razón, lo que esta equivocado es hacerlos el único tema de conversación para sustituir otras carencias o limitaciones de la vida. 
Aquí para nada se pretende no hablar de lo felices que pueden hacer a los padres los logros de sus pequeños, lo que aquí se pretende es que cada padre se enorgullezca de lo que él mismo ha logrado, de los proyectos que tiene como persona a futuro y del crecimiento personal que ha y pueda seguir consiguiendo a lo largo de su vida. 

Un padre que se avergüenza de que su hijo no tenga los mismos logros que otros, debe pensar primero que carencia tiene en sí mismo. Es posible que su hijo tenga una vida feliz así como está ahora, y no le ayuda a su autoestima saber que su padre le compara con otro. Ahora bien, si quiere que su hijo sobresalga en algo, primero hay que ver que cualidades tiene y no forzarle a tener las que brillan más en el de enfrente.  Si al final no digamos que no tiene ninguna (difícil de creer), que no sea motivo de frustración, al contrario, es una oportunidad para que el papá y la mamá vean que carencias tienen y trabajar en ellas, ocuparse de ser mejores por ellos mismos... el hijo asumirá su parte cuando vea que los padres hacen la suya. 

Este es un tema muy largo y de mucha profundidad, pero quise tomarlo aunque sea muy por encima, porque es realmente triste ver a un joven decepcionado por decepcionar las aspiraciones de sus padres. No hay nada que mate más rápido la alegría de vivir de un ser humano, que el que lo consideren de menor valor que otro. 

Da igual si tu hijo es un ejemplo de capacidades y logros, o si no lo ha desarrollado aún su potencial, cada que te enorgullezcas o te apenes por lo que ha logrado o no tu vástago, analiza primero de dónde viene ése sentimiento, ¿es realmente por él? o es algo que viene únicamente de ti.  
¿Qué hay detrás de ello?   Te vas a sorprende cuando lo descubras.  




[Imagen tomada de la red]









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