Formas de recargarse según nuestra consciencia



¿Qué pasa por tu mente cuando ves la imagen superior?  


Muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de tomarnos unos días de: diversión, descanso, reflexión; dependiendo cada cual sus necesidades.  Y seguramente si leíste la entrada anterior, pudiste integrar mejor lo antes mencionado, pero si por te desconectaste del todo de la vida cibernética  te recomiendo buscar "Amor a mi hijo: abrazos al cuerpo, besos al espíritu".  

Si tus hijos aún son pequeños, te compadezco, porque aún tienes una semana más de compartir con ellos todo el día. Evidentemente estoy bromeando. Aunque entiendo a quienes sienten la carga de tener a sus pequeños en casa. Al mismo tiempo están los que se sienten liberados con sus hijos adolescentes ya de regreso a clases. 

Y por cierto, ¿qué pensaste de la imagen que ilustra esta entrada?

Hoy quiero hablarte de ella y de lo que vi en sus líneas. 

Hablamos de las vacaciones y de lo que éstas deberían ser para nosotros. Dentro de la diversión, descanso y reflexión, deberían ser ante todo una recarga. Parece algo sencillo de asimilar y el propósito de todos cuando nos tomamos días libres, pero ¿realmente lo hacemos? ¿nos recargamos energética y mentalmente? o nos recargamos de pensamientos erróneos, de cansancio y nos sentimos drenados al retorno a nuestra actividades en lugar de llegar renovados. 

La imagen ilustra muy bien la idea que te quiero compartir. En primera instancia vemos a una pareja que es el tronco de tu familia (da igual si eres padre o madre soltera, visualizate como la base de tus hijos). Los vemos plenos, conectados a la tierra, firmes, bajo una misma posición y postura, y sobre todo sonrientes. Dichosos de sostener el fruto de su ser, siendo alimento -física, energética, mental y espiritual - , sostén y raíz que mantiene firme toda la ramificación. 
Esos padres que vemos, se recargan de positivismo, de amor, de creatividad, se mantienen atentos a su salud física y emocional, pues saben que la calidad de los frutos depende de que tan buenas raíces lleguen a formar. 

Pero también se puede ver todo lo contrario. Puede observarse a una pareja de padres, con el rostro pujante, con los ojos cerrados a la realidad que les rodea, curvos y tambaleantes por no poder sostener más, la carga que les genera su paternidad: la rebeldía de sus hijos, su mala conducta, su deseo de alejamiento, la demanda de tiempo, la demanda de cosas materiales, su mala salud, los conflictos entre hermanos, en fin, una pesadez total. 

¿Cómo te sientes tú?, y por otro lado ¿cómo crees que se sientan tus hijos?

Aquí también podemos ver dos caras de la misma historia.  Por un lado, vemos chicos felices, libres, con deseo de crecimiento, sanos, alimentados en todas sus necesidades, casi flotantes, como una linda secuencia del tronco. 
Pero por el otro. observamos hijos atados, con los brazos de los padres atrayendolos hacía abajo, limitandolos, enfermandolos; es como si no desearan que sus hijos viesen la luz, sino que se mantuvieran en la oscuridad y bajo sus malas actitudes. 

Tienes la oportunidad de recargarte -si es que todavía tienes la facilidad de otorgarte días para ti y compartir con tus hijos- de convertirte en un buen tronco para ellos, y para bien tuyo.  Recargarte como quien recarga un teléfono celular para seguir funcionando al 100%, con calidad y luz. Pero también puedes recargarte de lo mismo, acumular más y más cosas que se hacen pesadas en tu vida y que la frustran y limitan, y lo peor, que pasa directamente a tus hijos. 

Ciertamente no es necesario estar de vacaciones para recargarte de manera eficiente, siempre que tengas la intención será un buen momento, y sobre todo siempre que aceptes la ayuda de alguien que puede orientarte mejor en dicho proceso. Pero podemos aprovechar esta temporada para avanzar algo y comenzar a manejarnos de manera diferente. 

Cuando vienen conmigo y vienen con todas las quejas del "no se puede", "no alcanza el tiempo" y todas esas excusas, me complace demostrar que están en un error, y  me complace más ver cuando toman acción y compromiso al cambio. Todo se puede, todo se logra, y es posible porque la vida no te puso en una situación que no puedas conquistar. 

No estoy diciendo que sea lo más fácil, solo digo que es un propósito que puede realizarse. Se necesita inversión de ganas, de tiempo, de compromiso, de deseo de cambio... un "sacrificio" que transforma la vida. 

Ahora pregúntate: ¿qué clase de árbol soy? y en ¿cuál me quiero convertir?  Y recuerda todo depende del alimento que te procures a ti misma/o  








[Imagen tomada de innovacióneducativa.es]









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