Madre soltera II ¿se puede dejar el orgullo?



En la entrada anterior hablamos sobre la responsabilidad de una mujer al ejercer la maternidad en solitario, y de la importancia de permitirse contar con la imagen de una figura masculina cuando se trata de transmitir lo que es energía femenina y masculina con los hijos.  Sin embargo fue casi imposible que algunas mujeres no acudieran a su memoria y trajeran a su pensamiento la ausencia del padre biológico de su hijo/a. 

Obviamente una gran mayoría no mantiene un buen recuerdo de su ex pareja y mencionaban que si él que era el indicado para ser la muestra de lo masculino no estaba presente, mucho menos lo estarían otras figuras del mismo género. También estuvo la idea de que valía mejor perder la energía femenina y abandonarse a la masculina con tal de estar seguras de que sus hijos estarían bien.  Finalmente otra parte mencionó el tema económico y que por tanto ellas deben ser padre, sustento, ejemplo y dueñas de sus hijos por estar al frente y con toda la responsabilidad. 

Todas estas ideas son respetables, y aunque la entrada anterior no se dirigía en cuanto a la responsabilidad material sino emocional, es verdad que conscientes o no, el sentimiento de frustración hacía la ex pareja y ex figura paterna salga a flote. Por ello esta segunda parte del tema sobre la maternidad en solitario.  
Como te he mencionado muchas veces, la primer intención de estas publicaciones es la de apoyar al bienestar de las madres y padres de familia, pues repito una vez más, si los padres están bien, los hijos están mejor. 

Recuerda que aquí no estamos para hacer juicio de nadie, y si para comprender y apoyar. 
Hubo un correo que me hicieron llegar, cuyo tema quiero compartir contigo. Era sobre el coraje y desvalorización que una mamá tenía hacia el padre ausente de su hijo. El hombre no estuvo ni moral ni financieramente. No obstante tiempo después ella se enteró que él formó una familia.  Ya te puedes estar imaginando lo que ella sintió. Aunque ya se había hecho a la idea de ser madre soltera y de que su hijo fuese "solo suyo", no pudo dejar de sentirse enormemente triste y  "no suficiente" para él; porque a fin de cuentas por qué sí pudo y quiso formar una familia con otra mujer y con ella no. 
De ahí que su hijo es "solo suyo", de ahí que ella se ha dejado absorber por toda su energía masculina, de ahí que trabaje fuera y dentro del hogar  y viva cansada y estresada constantemente. 

A ella le cuesta su energía vital tratar de darle lo mejor a su hijo, ella se pierde tiempo valioso con él por trabajar duramente para ofrecerle todo lo que le hace falta, a ella le duele rechazar posibles nuevos amores... a ella le cuesta darse toda.  
Pero lo que más la lástima es saber que el padre de su hijo, tiene otra familia, que ése o otros hijos del ex cuentan no solo con su apoyo económico sino moral y emocional.  Tiene coraje, no se lo manifiesta y trata de no transferirlo a su hijo, pero tiene coraje, y su pregunta sin respuesta es "por qué". 

Los por qués son cuestiones que difícilmente podemos responder y mucho menos si carecemos de conocimiento en varios aspectos que involucran el caso. Pero lo que sí podemos ver es que tras todo coraje, tras toda frustración existe el factor del orgullo. Ya en otra entrada (padres separados hijos indivisibles), hablamos que si bien los padres pueden estar distantes, los hijos no pueden ser simplemente de uno solo, ni física, ni emocionalmente. 
Y es de entenderse que cuando una mujer queda sin el respaldo y colaboración de su pareja, exista un deseo de borrarlo para siempre, pero muchas veces actuando bajo el enojo se nubla la mente y se omiten cuestiones que repercuten a futuro. 
Una de esas cosas es la económica, ya que al querer ser del todo madre soltera y permitir que el padre además de ausente, omita sus obligaciones en relación a la manutención del menor, no se esta haciendo un acto del buen orgullo, sino del equivocado, del que viene del coraje, rencor y sentirse lastimada.  
En el caso que hablamos anteriormente, nuestra madre ha absorbido todo y tanto, que se siente cansada, y la cuestión no es que solamente ella se ve afectada, sino que su hijo resiente todo lo que a ella le pasa. Sin embargo, reconoce que por orgullo no quiere involucrar legalmente al padre de su hijo, pero resiente que él le otorgue tiempo y dinero a su nueva familia. 
Evidentemente si entabla un demanda de manutención, tendrá que invertir tiempo y dinero para lograr su propósito, y es probable que pueda ganar. Pero si no cambia su estado de ánimo y sigue desde el por qué con otra sí y conmigo no se quedo, así gane la manutención, no ganará en lo emocional. No quiere decir que para estar bien emocionalmente, tiene que renunciar a un derecho que tiene su hijo, pero si sigue con la intención de comprender y trascender el mal orgullo, puede lograr ambas cosas y vivir de manera más plena y saludable.

Hay también casos de padres arrepentidos, que  por la razón que sea en su momento huyeron, y con el tiempo deciden tener la oportunidad de participar en la vida del niño. Muchas cosas están involucradas en casos así, y cada situación es única y debe ser tratada por separado. Pero nuevamente es posible que el orgullo surja en este tipo de casos y se le prive al padre y al hijo de poder tener una relación por el resentir de la madre. 

También es cierto, que hay casos en que sería una verdadera locura pensar en que el padre ausente intervenga en la manutención y formación de los hijos, tanto por salud mental y emocional. 
En todos los casos, se debe hacer una introspección real y sincera, para comprender la situación, para buscar la mejor solución que beneficie a todos los involucrados.  

Atender estas emociones, es amarse y amar al o los hijos involucrados.  Porque a estas alturas tendrás conocimiento y sabrás que no es información que saque de la manga, que todo aspecto emocional mal trabajado, ignorado y hasta desconocido, repercute en tu salud. Y otra vez te repito lo mismo, una madre inestable física y emocionalmente es una madre que enferma a sus hijos.  
Tomar responsabilidad de la influencia que se tiene en la vida de un menor, es indispensable para su sana formación. 
Entonces para finalizar.  Una madre soltera no debe ser sinónimo a ser una madre con toda la carga. Si es posible compartir la formación y manutención de tu hijo, deja el orgullo de lado y ejerce el derecho del menor a tener el 100%  de lo que necesita.  Se puede trascender todo sentimiento de frustración, tristeza y coraje tras la ausencia del padre biológico. ¿Se puede dejar el orgullo? Sí 
Dejar el orgullo no significa que vas a doblegarte y pedir limosna de tiempo y dinero. Dejar el orgullo, significa en primer instancia que puedes comprender para qué te toco vivir esta situación de maternidad en solitario, de dejar de echar culpas y guardar rencor que no te beneficia en nada. Perdonar por el bien de tu hijo y el tuyo propio. Aceptar que necesitas colaboración.  Dejar el orgullo es vivir en paz internamente. 

Sé que es difícil asimilar esto, y como ya dijimos casa situación es única y debe tratarse con el tiempo y respeto que merece. Pero sabemos también que no es justo que tú atiendas todo, cuando tu hijo/a fue creado/a por dos. 
Y no se las estoy echando a los padres ausentes (si es que hay uno y tuvo valor de acabar de  leer esto), estoy invitando también a esos padres a ser empaticos con las mujeres que procrearon, para comprender su parte de responsabilidad en el asunto. Así que si tú mujer, conoces a un hombre que sea hermano, hijo, amigo tuyo y este evadiendo su compromiso para con sus hijos, por cualquier razón, le invites a no perderse de la grandiosidad que es ser un padre y comprometerse con lo que ello significa. 

Finalmente aquí estamos hablando de la paternidad y no de relaciones amorosas de pareja. Estamos hablando de lo que un niño/a necesita, de lo que un padre y una madre le pueden otorgar.  Y si es posible que todo salga bien para todo, pues que mejor. Y si no, pues hay que fortalecerse en lo personal, en lo emocional, por nuestro propio bien y el de nuestros más grandes amores. 



Nota: Se tuvo permiso de la madre para ejemplificar caso, respetando su identidad.

Lo más leído