¿De tal padre... tal hijo?





A muchos padres les emociona la idea de que sus  hijos, o por lo menos alguno de ellos, se parezcan a él o ella. Inclusive existen los que van más allá y literalmente van creando un hijo a su imagen y semejanza: les inculcan sus gustos, los visten como ellos, les pasan sus prejuicios y deciden por ellos en favor de sí mismos, de ahí las ganas de pertenecer al club del famoso dicho "de tal palo, tal astilla".

Sin embargo, este concepto que es mucho más que un dicho; abarca más que una mera apariencia física y gustos personales. Incluye una posibilidad de vida, que si bien no es una sentencia, es un señalamiento por el cual los hijos se pueden guiar en sus vidas futuras. Me refiero, a la repetición de conductas. 

Si antes no estaba en entre dicho que los hijos podían repetir algunas vivencias de los padres, hoy día ya se tiene mayor certeza de que esto puede ser así, siempre y cuando se haga omisión de éste conocimiento.  
Existen historias familiares donde "siempre" se repiten las mismas situaciones de vida: padres ausentes, madres solteras, enfermedades, abusos, violencia, etc. Situaciones en las que los miembros de la familia parecen resignarse, pues es algo común en su árbol generacional. 

Es en esta calca de nuestro ser, en lo que debemos poner muchísima atención. Qué situaciones no tan agradables, qué frustraciones, que traumas, que emociones no sanadas podemos impregnar en los hijos. Hay situaciones que son perfectamente visibles, incluso hasta inculcadas de manera arbitraria por alguno de los padres para que se sigan perpetuando en los hijos, y hay otras que son muy sutiles; en las que muchas veces quien las tiene, no tiene ni idea que pueden ser absorbidas por la esponja emocional de los niños y adolescentes.   Entonces, se debe ser muy cauto y poner la debida atención en qué aspectos de nuestro ser pueden ser una "mala influencia" en la vida futura de los menores. 

Atendernos a nosotros mismos, sanarnos, no es solo un beneficio personal; se convierte en un regalo familiar y perpetuo de generación en generación. 
Ponte atención, busca más allá de tener una copia fiel en cualquiera de tus hijos el conseguir que sean seres libres de cargas generacionales. Ve puliendote tú y ellos serán mañana el fruto saludable que se extendió a través de ti.

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