Hijo preferido




Si tienes más de un hijo es hora de aceptar lo que cuesta tanto, pues aunque tu amor sea muy grande por cada uno de ellos, acéptalo, tienes un hijo preferido. 

No es momento de tener culpas, no es momento de engañarse así mismo y negarlo. El hecho de que tengas un hijo preferido no te hace mal padre o madre, lo que podría llevarte a tal término es el no actuar correctamente ante ello. 

¿Ahora debes entrar en pánico? No.  Lo que sí te pido es que tomes conciencia, y te des cuenta de la afectación que le puedes provocar tanto al hijo en segundo plano, como al que acapara toda tu atención.

Realmente hay muchos factores por las que un padre puede sentir una mayor inclinación hacía un hijo. Porque es muy parecido así mismo, porque le recuerda a su padre o madre, o simplemente porque hay mayor química. El caso es que por mucho que se niegue existe un lazo más estrecho con uno de nuestros hijos.

Pero ¿qué pasa con el no favorito?  Aquí es donde debes poner atención.  Vamos a imaginar, o recordar (si fuera el caso) que en tu infancia tuviste más hermanos y tú no eras el/la favorito/a. ¿Cómo te sentías?  ¿Mal, con frustración, triste... con envidia?   Y si fuiste el hijo escogido, ¿cómo afecto eso tu relación con tus hermanos? 

Cuando un hijo no se siente tan "especial" ante sus padres en comparación de otro hermano, además de la frustración, envidia y demás... genera alejamiento y rencor.  Tú puedes decir lo que quieras de que no hay favoritismos que a todos los quieres por igual, pero en su interior esta recibiendo el mensaje de que no es valioso dentro del ambiente familiar.  

Puedes (sin querer o a propósito) contribuir a la formación de un ser humano con baja autoestima que el día de mañana tendrá grandes problemas de relación.  Por otro lado también se puede formar un ser competitivo, que busca la aceptación a toda costa tratando de compensar tu falta de interés en él. 

No te puedo pedir que dejes de tener un favorito, pero si te puedo solicitar que trates de no ser tan evidente en cuanto a tus afectos. Trata en lo más posible de otorgar un tiempo equitativo entre tus hijos, y compartir juegos entre todos.  Puedes tenerle confianza a uno más que otro, pero actúa de manera que el no favorito vea eso como algo natural entre su hermano y tú, y busca algo que tengas en complicidad con el que no lo es tanto. 

El amor debe ser compartido de manera que todas las partes se vean beneficiadas de él, recuérdalo. 

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