Mi hijo no me escucha






Esta vez vamos a tratar el tema que más nos fascina a todos, los adolescentes.  Hablar de personas que no son más infantes, pero no son adultos es cosa seria.  Parece crearse un mundo paralelo en donde es poca o nula la comunicación entre el hijo adolescente y los padres. 

¿Qué pasa por sus cabezas? ¿qué sucede con sus hormonas? ¿que hay de su identidad? son preguntas que se han hecho infinidad de padres y profesionales de la salud. Por eso, en esta ocasión, no vamos a hablar de ello, sino de lo que puede llevarnos a ése punto de ruptura con los hijos y si es posible a prevenirlo o intentar resolverlo, pero, unas cuantas letras no hacen la magia. 


Si has tenido oportunidad de leer algunas notas anteriores, recordarás mi extrema necedad en que compartas tiempo con tus hijos, sobre todo cuando son niños.  Así que si tienes hijos pequeños, recuerda esta recomendación ahora, para que mañana no te arrepientas de no haberle tomado en cuenta. 

Cuando los hijos son pequeños, parece no haber tiempo para nada. Cansancio, estrés, trabajo, pareja, todo parece absorberte y no permitirte estar con tus hijos, por eso has adoptado las tabletas electrónicas como tecnología de compañía para tus pequeños. No quieres hablar con tus hijos, no quieres que te hablen, quieres que busquen diversión por sí solos, para tú tener un rato de paz.  Muy bien.  Lo que no estas tomando en cuenta ahora, es que esos niños van a crecer, y se van a tomar muy pero muy en serio tu educación no razonada. 

Llegada la adolescencia, tus hijos van a poner en práctica tus consejos: No te van a hablar, no van a querer quitarte tu tiempo, no te van a molestar con "sus cosas" y se van a distraer a su manera.  Y experimentado el punto te podría preguntar ¿para qué ahora quieres hacer ahora lo que pudiste realizar antes?  

Si ya estas pasando por este cuadro, consejo número uno, no quieras ejercer autoridad de la noche a la mañana, el respeto, aún cuando se trata de un hijo a un padre, se gana.  Número dos: no quieras hacerte su amigo ahora, tú hijo no necesita un amigo, siempre ha necesitado un padre, sé un padre, pero gánate el término con hechos.  Y número tres: ahora sí, comparte tiempo.  Sé un detective casero: observa lo que le gusta (no preguntes), aprende a leer su lenguaje corporal, y actúa en relación a ello.  

Si después de todo ello, se te hace difícil reconectar, solicita apoyo. Un mediador siempre es mejor que enfrentarte a lo que no conoces y no sabes cómo resolver.  Al fin y al cabo estarás actuando en favor de una de las relaciones más importantes de tu vida, y siempre valdrá la pena que alguien te ayude a mantenerla en equilibrio.

Finalmente ¿los adolescentes son intratables? no.  Existen jóvenes que llevan una buena relación con sus padres, no son casos extraordinarios, son casos amados, tomados en cuenta, en donde la comunicación se mantuvo desde su infancia y se mantendrá seguramente en su edad adulta. 

Si tienes dudas, no te quedes con ellas y ponte en contacto. 




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