Yo ¡¿cansada de ser mamá?!



Ser mamá es lo más natural, todo el mundo lo dice, pero no todo el mundo sabe si es verdad y  mucho menos podemos confiar en que todo el mundo confía en tal afirmación.  Yo sé, porque me consta, que a la mayoría de las mujeres les gusta ser reconocida como madre; pues la imagen maternal es venerada en cualquier rincón del planeta, entonces cuando toca serlo, toca querer ser parte de ésa veneración.  

Sin embargo (a estas alturas ya deben saber que me gusta salirme un poco de las normas), mantener ésa imagen 24 x 7 los 365 días del año, resulta agotador.  ¡Cierto! hay mujeres que pueden llevar el ritmo por mucho más tiempo que otras, y francamente creo que todas ellas deben ser del signo cáncer (por aquello de la influencia lunar), pero incluso estas mujeres, se agotan.  Incluso, cuando más tratan de parecer frescas y rozagantes más se  puede percibir una mujer cansada.   Y aquí esta la clave de todo este asunto: existe  ¿qué?, ¡una mujer cansada!

De verdad mujeres, debemos parar aquí y enviar un aplauso a todas ésas mamás desde el inicio de la creación hasta el día de hoy, que han podido sostener su rol de madres ejemplares y han podido criar a más de un niño, muchas veces solas, muchas veces sin recursos y con solo su capacidad de darse a sí mismas. 

Y retornando al punto. Toda madre es una mujer, no estoy diciendo que primero es una mujer, o que antes fue una mujer, si no que junto con su esencia de mujer ahora tiene la esencia de madre. Osea que no abandona una cosa por otra.  Aquí seguramente hay muchas que son profesionistas, otras son amas de casa (que no es poca cosa); otras estarán solteras o casadas. Pero todas son mujeres y todas se cansan.  

Porque traigo el tema del cansancio sobre todo en cuanto de ser madre se trata. Porque observo cada vez más a mujeres agotadas fingiendo estar bien, y esto más que darles un plus en su maternidad les esta restando capacidad.  Y pueden ser muy buenas en su trabajo, pueden ser estupendas en su hogar, pero cuando se trata de compartir con los hijos, ya no hay un 100% de sí mismas.  Y esto no es una recriminación, es una comprensión. 
Mucho de lo que me gusta compartir con ustedes, es la necesidad de estar bien. De no sumergirnos en la maternidad exclusivamente y olvidarnos de quien somos. Para ello debemos soltarnos, sincerarnos y admitir que sí, los hijos a veces cansan y cansan mucho. De que hay veces que en verdad no sabes como has sido capaz de sostenerte y no gritar. Que sí, lo aceptas, el gran invento de la humanidad han sido las tables para entretener por horas a tus hijos, y aunque sabes que esta mal, prefieres creer que no porque ya no sabes como relacionarte con ellos. Que muchas veces te gustaría estar a solas por mucho tiempo: consentirte desde lo simple como un manicure, hasta ofrecerte terapia donde te puedan escuchar sin juzgarte y sí te ayuden a fortalecerte.  

Si mujer, te cansas de ser mamá y esta bien. 

Lo que no esta bien es fingir que no pasa, o bien aceptar que pasa y no hacer absolutamente nada. Créanme, parece duro aceptarlo, pero un vez  haciéndolo todo camina para bien, ¿por qué?, porque ponemos manos a la obra. 
La ventaja de vivir en una época como esta, no son las tables, si no la oportunidad que brinda el cambio de mentalidad de mucha gente. Hoy sabemos que las cosas no pueden seguir funcionando como antes. Hoy nos parece de lo más normal y hasta lindo que los hombres manifiesten más su lado paternal, que los hijos tengan mayores oportunidades de aprendizaje y conocimiento de lo que se tenía antes. Hoy incluso se van aceptando distintas formas de familia. En fin que todo parece cambiar menos lo que es y cómo se debe sentir una madre.  

Vamos a aclarar una cosa. Hay cosas que nunca van a cambiar, como el hecho de que afectivamente las madres influyen más en la formación emocional de los hijos que ninguna otra persona. Desde el embarazo, siguiendo por los primeros años de vida.  Que un hijo necesita y merece la atención y afecto de la mamá, eso no va a cambiar. Lo que sí puede cambiar es la forma en que interactuamos con los hijos. Siempre se ha hablado de calidad más que de cantidad. Pero de pronto creímos que la calidad era de la marca (ropa, juguetes, colegios), y no de nuestra capacidad de ejercer un digno rol de maternidad. Entonces trabajamos más, entonces queremos ser la súper mamá que hace las mejores reuniones del colegio, queremos proyectar mucho para afuera y no dentro del hogar. Y entonces te cansas. Lo que lleva a que te critiquen fuera y dentro de tu entorno, no ganas nada, más que frustración y mal  humor: "nadie me comprende".

¿Qué hacer?  ¡Invierte en ti!  

Muchas dirán que es un gran egoísmo pensar en una misma antes que la familia, y lo es, si lo que haces por ti no influye a tu familia. Pero aquí estamos hablando de algo que funciona para ti y para los que más quieres. ¿Qué es lo que más te gusta?  intenta realizarlo. Pero haz algo que te sirva, algo que alimente tu intelecto y tu alma. Porque bien pude decir por aquí alguna, que le gusta el pastel, que le gusta la fiesta, y sí, esta bien que le guste el pastel y la fiesta, pero eso fuera de un placer momentáneo cómo puede funcionar en su entorno familiar. 
Busca actividades que te impulsen, ve a terapia que te haga mejor persona, aprende cosas nuevas que ayuden en la formación de tus hijos, son cosas que le podríamos decir a la que solo le gusta el pastel.  
Cada una aquí, debe encontrar eso que la motiva, comentarlo con su pareja, comentarlo con los hijos, decir que también necesita su espacio para renovarse, para retornar inspirada y fortalecida para seguir conviviendo y ofreciendo su amor y cuidado.  ¿Qué no hay tiempo?  siempre hay tiempo, ¿qué el esposo no quiere? cuando vea que estas de mucho mejor humor  por atenderte a ti, él mismo te ayudará a hacer tiempo y te motivará a seguir. Los hijos también lo comprenden cuando ven a una mamá distinta, creativa, alegre, afectiva y llena de energía. 

Si trabajan seguramente tendrán uno o dos días de descanso, si son amas de casa seguro dirán que los domingos no cocinan, siendo madres ofrezcance media hora al día para estar con ustedes mismas. Otorguence un espacio entre semana para salir en pareja y familia.  Lo único que  somos de tiempo completo es ser una persona, lo demás, incluso el rol de madre tiene un momento de descanso, un día los propios hijos pedirán tiempo libre y es sano. 

Así que dejen de asustarse al sentir que se cansan, no se culpen ni se sientan malas madres. Son mujeres, son personas, son merecedoras de un tiempo de relax. Cuénteme todo lo que quieren hacer, díganme lo que más las estresa, a mí me encanta leerlas. Ya saben que existe una amistad cibernética muy sincera.

Reciban muchos besos, 
Jameri



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