Papá, el confidente.

sofá blanco,cortinas, flores tranquilidad


Aunque a veces pareciera que no progresamos mucho como sociedad, la verdad es que sí hemos estado formando parte de la creación de una nueva era, sobre todo en asuntos de paternidad.  
No hace mucho, todavía era cierto motivo de conflicto que un hombre compartiera tiempo con sus hijas, era mucho más fácil pasar el rato con hijos varones, pues se consideraba que podían "entenderse" mejor por ser del mismo género. Podían ser más rudos, cuidar menos su vocabulario y heredarles más fácilmente sus gustos y aficiones. 
Sin embargo en la última década las cosas se han acelerado de manera increíble, y podemos verlo en todos los aspectos de la vida: comunicación, ciencia, cambios ambientales y la relación padres e hijos. 
Los hombres cada día disfrutan más cuidar a sus hijos, y no solo a los hombres, sino a sus hijas.

De alguna manera los padres han descubierto que sus hijas no son entes extraños con los que no pueden interactuar si no hay una muñeca de por medio. Y no es que las niñas hayan embodegado sus preciadas muñecas, sino que sus padres han descubierto que sus hijas son más que delicadeza. Y ahora que lo pienso, no estoy muy segura si son los hombres quienes fueron cambiando el chip, o las niñas consiguen hoy día, mostrarse más allá de los estereotipos. 
Antes había solo "cosas de niñas" y "cosas para niños", desde los colores hasta los juegos. Pero poco a poco los infantes les han demostrado a los adultos que eso del rosa para ella y azul para él, era solo un prejuicio de la sociedad, pues a los niños les justan los colores y ya.
En un punto de la historia, el padre y la hija se encontraron y se dieron cuenta que eran más que el "rey y la princesa", que podían ser cómplices. 

Papá se dio cuenta que podía jugar a las muñecas y eso no perjudicaba en nada su virilidad, la hija aprendió que podía amar el fútbol y no perder su delicadeza. Dos mundos se han encontrado y se ha formado la confianza. 

La confianza es de suma importancia en la relación padre-hija. Una niña que puede confiar en su padre adquiere una seguridad que la hará formarse como una mujer con valía. Ya que de cómo se lleve con el papá va creando una idea de lo que significa una relación con el género opuesto. 
Antiguamente las mujeres carecían de la relación afectiva con el padre, y no es casualidad que la gran mayoría haya escogido hombres que las valoraran poco, o con los cuales no tuvieran mucha o ninguna comunicación. Inclusive en los puestos de trabajo, no se sentían con la suficiente confianza para solicitar un puesto más alto, y simplemente aceptaban ser una subordinada aunque tuvieran capacidades para ser promovidas más alto. 
Por otro lado, aquellas afortunadas que de alguna manera tuvieron mejor relación con el padre, cuando llegaron a edad adulta, se sintieron mucho más fortalecidas para afrontar cualquier situación que tuviese que ver con el género opuesto. ¿Qué se logro con eso? El llamado empoderamiento de las mujeres, y no estoy hablando del feminismo, sino del empoderamiento de saberse valiosas, inteligentes y capaces ante cualquier adversidad.  

Esta nueva generación de padres comprometidos están sembrando una semilla de grandes frutos para la vida emocional de las mujeres mañana. Y no solo a ellas, sino al resto de la generación masculina, aunque genéticamente no tengan relación.  
¿Han escuchado la teoría del centésimo mono?, pues algo parecido esta pasando ahora. Cada vez son más hombres que se mandan la información de que pueden y deben ser unos padres diferentes.
Pues no solo fortalecen a las niñas como ya mencionamos, sino que ellos mismos están haciendo un trabajo psíquico_emocional tremendo al relacionarse con sus hijas bajo el florecimiento de su lado femenino. 
El saber como piensa su hija, de alguna manera lo sensibiliza a mejorar su relación con las demás mujeres que lo rodean. Y eso en términos de mejoramiento de relación de pareja, es maravilloso. 

¿Cómo acercarme a mi hija?

Si eres un papá que ya entablo una relación con su hija y la llevan de maravilla, felicidades. Pero si aún eres un papá renuente a como entablar una relación con tu princesa, porque piensas que no tienes nada que compartir, primero decirte que te estás perdiendo de  mucho, y segundo que nada esta perdido a la hora de acercarse a los hijas.
Pero tienes que hacer una labor: Interesarte ¿En qué? en todo lo que tenga que ver con tu o tus hijas. Pero ojo, es muy fácil acercarse y preguntar qué le gusta, pero es poco probable que consigas una respuesta. Sobre todo si no eres muy comunicativo. Si llegas así sin más a soltar preguntas, lo más seguro es que la alejes. Lo mejor es que investigues mediante la observación. Observar que le gusta, cuáles son sus aficiones, te permite conocerla sin invadirla. Ya que tengas la información, acércate por el tema o los gustos que ya sabes que le gustan.  
Invítala a asistir a un lugar que le gusta, a una actividad, o regálale un libro que le llama la atención. Quizá alguna de las cosas que ya descubriste te gustan a ti también y te lleves una grata sorpresa. Sino pues ni modo, procura encontrarle ése encanto que ella le ve. 

Ya entablado el vinculo, dará paso a la confianza. Con la confianza ella vendrá y se acercará a ti para ir acrecentando más cosas que los unan. Escuchala y no hagas ningún juicio de aquello que vayas consiguiendo que ella confíe en ti, más bien siempre pregunta cómo la hace sentir eso y actúa conforme lo que sepas.  
Con estos primeros pasos, poco a poco encontrarás más formas de fortalecer sus lazos y tú te irás sintiendo más renovado y satisfecho, pues verás que eres capaz de proveer mucho más que simplemente lo material. Te convertirás en una pieza clave en el futuro emocional exitoso de tu hija. 

Haz la prueba, te prometo que no te vas a arrepentir. 

Cualquier duda o comentario ponte en contacto.



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