Tú hijo dice, el mío dice

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La frase; "no te juntes con menganito porque es una mala influencia" es muy común entre las madres y sus hijos; penosamente también con entre mamás. 
La verdad es que a mí particularmente no me agrada mucho cuando se habla mal de un niño, y no es porque piense que ninguno es capaz de mal influenciar a otro, pero la verdad es que estoy convencida de que un niño no es "malo" per se, sino que es resultado de muchos factores que escapan de sus propias decisiones, por lo menos cuando estos son todavía pequeños. 

Hoy día es muy común que "arda troya" cuando se trata de una "mala influencia", en los colegios es muy constante el mandar a llamar a las madres o los padres porque un niño acusa a otro de hablar mal o portarse mal.  Evidentemente siempre se debe poner atención a lo que los niños hacen o hablan, pero es más importante observar qué es lo que los padres hacen en relación a ello y cómo proceden al respecto. 

Cuando un niño acusa a otro, por ejemplo por decir malas palabras, no deberíamos juzgar en primer instancia tan duramente al pequeño; deberíamos conocer cómo influyen sus padres en su conducta y vocabulario y trabajar en relación a ello. 
Yo sé que a toda madre y padre le encanta la idea de creer que sus hijos son realmente angelicales y que ellos jamás serían capaces de pensar o decir algo que sea inadecuado socialmente, pero debemos ser honestos y comprender que el tiempo de hoy facilita mucho que los niños accedan a palabras y conocimientos que a nosotros se nos dificultaba en nuestra niñez.  La primer fuente es la boca y actitudes de los padres, a veces creemos que lo que hablamos no llega a oídos de los niños porque los vemos "inmersos" en la tableta electrónica o clavados en la tv; pero a verdad es que pareciera que tienen radar para captar nuevas expresiones que les resultan atractivas, sobre todo cuando decimos que no están bien para ellos. Entonces ellos piensan, ¿no están bien para mí pero para los adultos si? pues voy a romper las reglas. 

Y dónde pueden romper las reglas sino con sus iguales. Por eso es fácil que los niños sean mal hablados con otros niños, y exaltarlos con nuevas palabras y actitudes, porque eso les da un cierto "status" de "más grandes" de "más sabios" frente a los otros. 
Por su parte los niños receptores pueden responder de dos formas: o bien les da gracia y quieren aprender para también ser "cool" o inmediatamente sus mentes les alertan que están recibiendo información que esta catalogada como extremadamente mala y hay que acusar para no ser víctimas de regaños por aceptar esa nueva influencia y evitar a toda costa decepcionar la educación de sus padres sobre lo que se debe y no se debe decir. 

En mi experiencia con los niños, me he dado cuenta que en la mayoría de los casos tanto los niños que aportan vocabulario basura nuevo, como los que reciben, no tienen idea de lo que realmente significa aquello que es "prohibido".  Los primeros saben que tiene algo de malo pero que les de cierto "poder" sobre los demás, pues ellos se atreven a decir o hacer algo que los otros no.  Los segundos saben que esta mal, puede estar prohibido pero no saben porque, solo saben que mamá y papá dicen que hay cosas que son malas. 

¿Cuál es el común entre estos niños? Los padres.   Hay padres permisivos que enseñan "para que no estén ignorantes" o que no ponen atención en lo que sus hijos hacen, escuchan y hablan; hasta que sus hijos son acusados por otros y entonces se hacen víctimas paternales exponiendo que no saben de dónde ni como sus hijos pudieron aprender tales cosas.  
Los otros, tratan de ser más estrictos y decir que hay cosas que no se hacen y no se dicen, punto. Pero no dan información del por que  no es adecuado, simplemente satanizan y con eso basta. 

Unos y otros padres están omitiendo lo más importante el por qué no, y para qué no.  Una información a medias no sirve de nada, y muchas veces creen que al dar demasiada información sus hijos no lo entenderán, o que todavía no están en edad, o que mejor lo ignoren. Error. 
No hay niño que ignore las cosas, lo que puede haber son niños que no comprendan del todo las cosas. 
Puede que en tu casa no se digan ciertas cosas, pero puede escucharlas de otro niño (que aprendió de otro adulto), en la calle, en la tv, en la internet ... donde quiera. Tu hijo puede saber cosas que tú crees que ignora por que no se las has dicho. En tiempos de youtubers, no podemos ser inocentes y creer que la información no le va a llegar. Debemos estar conscientes de que la información se mueve mucho más rápido que en nuestros tiempos, y debemos ir de la mano con los niños o seguiremos pensando que el problema es de otros menos nuestro. 

Tú hijo dice, y mi hijo dice cosas que no imaginamos porque no sabemos. Tú hijo puede ser la fuente de un mal concepto o una mala influencia y te dirá que la culpa es del otro.  Y aunque te choque en este momento tiene un cierto beneficio creer eso, porque le pondrás atención.  Creer que nuestro ambiente familiar puede no ser el optimo, o que no estamos observando efectivamente lo que nuestros hijos hacen, nos dispara las alertas. Podemos comenzar a interactuar más inteligentemente con los niños. Explicarles lo que esta bien y mal, explicarles, no basta con decirles: esta bien o esta mal, hay que desmenuzar el por qué no, y para qué no es correcto. 

Si cada padre comenzará a realizar esto, habría menos: "su hijo es una mala influencia".  Me gustaría que analizaras si estas dando la información adecuada y de la forma adecuada, si estás al pendiente de lo que llama la atención a tus hijos, o crees que porque una vez les dijiste: "eso esta mal", con eso bastó para que sepa discernir de lo que esta bien decir y hacer y lo que no. Y en serio, no le veas como un angelito en una burbuja solamente. Tú angelito en su burbuja puede distraerse en cosas externas que tú crees que no están a su alcance. Pon atención, se objetiva u objetivo en lo que veas, porque realmente no hay niño que sea una mala influencia, lo que hay son niños mal informados y mal influenciados con cosas que no conocen, pero que les tientan a menos que tengan la suficiente información para darles la vuelta.  


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