Peleas de padres, el infierno de los hijos.





padres peleando frente a hijaSe dice  que pocas veces se puede hablar de lo que no se conoce, pero éste tema lo conozco muy bien. Las peleas entre las parejas de padres no es nada nuevo, y a decir verdad no creo que deba ser algo evitable, ya que evitar las discusiones no es sinónimo de armonía, quizá de falta de valor, un poco de fingir que no pasa nada y mucho temor a las consecuencias. Yo diría que hasta cierto punto es sano el enojo, pues en una buena dosis produce cambios sobre aquello que no funciona más

Pero este post no se trata de si nos debemos enojar con la pareja o no, sino lo que ése enojo mal enfocado produce en los niños, y créanme cuando digo que muchas veces no deja nada bueno

Todos los hijos hemos deseado que nuestros padres se amen, yo también lo quería, solo que mis padres no entendían cómo hacerlo.  De verdad yo llegué a pensar en cierta etapa de mi vida ¿cómo esas dos personas pudieron decir que se amaron alguna vez?   Y de verdad que no exagero, la memoria de mi infancia, son peleas, tras peleas y más peleas; ¿por cosas importantes? ¡no! puras tonterías. Egos encontrados para tratar de dominarse el uno al otro.  Dos llamas queriendo apagar a la otra, pero haciendo un fuego más extenso.  

Además en mi hogar pasaba algo  chistoso, mis papás se prendían de la nada, pero siempre procuraban que mi hermano no se enterara de ello. Les daba perfectamente igual mi presencia y si me enteraba, pero por alguna razón siempre protegían a mi hermano de sus asuntos, incluso cuando ya éramos más mayores;  podían no hablarse un par de días sin que él lo notará, pero en cuanto tenía que haber interacción con él en frente, como arte de magia volvían a hablarse y como si nada hubiese pasado.  Sinceramente para mí era una pesadilla, viendo eso ¿qué conclusión podría sacar?, claro, que todo era por mi culpa, ¡lo que me hacía sentir miserable! 

Todo eso me causó ser una niña bastante retraída y procuraba ser a toda costa "buena" para ellos, quería mejorarme para mejorarlos. Bueno, con el tiempo aprendí que las cosas no funcionan así. En una situación de este tipo, solo hay dos caminos para el futuro de un infante: convertirse en lo mismo que los padres, o transformarse en algo diferente.  Afortunadamente aprendí lo que no se debe hacer.

Pero sería una gran mentirosa si dijera que es fácil no seguir la guía colérica de los progenitores. Nada más lejos que eso, pues ya sabemos que los patrones de conducta se anclan y que uno aprende a ver el mundo con los ojos de los padres.  Yo aprendí a ver el mundo con enojo, con culpabilidad y temor a no poder ser diferente. Quizá por ello hoy día invierto mi tiempo en orientar a la generación actual de padres, para procurarles una vida saludable física y emocionalmente a sus hijos.  Porque para ser sinceros muy pocos hijos de los padres de antaño logramos salir del círculo vicioso de las peleas maritales frente a los niños. 

El otro día en terapia un padre decía que los hijos de hoy sufrían por todo, que él era de la generación de padres violentos y no le pasó  nada; o eso pensaba hasta que cayó en cuenta de que tenía un problema de violencia para con su familia, que era la causa directa de que uno de sus hijos no dejará de hacerse pipí en la cama.  Él creyó que iba a terapia porque su hijo tenía un "problema", pero se dio cuenta que la pipí en la cama era un efecto de su problema como padre.  ¿Cuál fue su efecto secundario de ser hijo de padres que peleaban?, ser un padre que pelea y creer que eso es "normal".

Los niños nunca tienen problemas, son los padres los que les causan problemas. 

Yo la verdad que nunca les pregunté a mis padres por qué se cuidaban tanto de que mi hermano no se diera cuenta de sus líos,  y por qué les importaba poco que yo sí.  Con el tiempo me he ido convenciendo que todo eso sirvió para una toma de consciencia y la decisión de romper con un patrón familiar de generaciones, al que yo me decidí darle fin.  Y tal vez y solo tal vez, por ahí les pueda pasar la idea de: "bueno, si al final pudiste cambiar la situación entonces no fue tan grave".  Y puede que tengan razón y al final no sea una gravedad, no me morí ni quede incapacitada emocionalmente, pero sí fueron muchos años de no comprender "qué estaba haciendo mal" para que mis padres pelearan tanto, y siendo una niña, eso sí es una gravedad.  Como el chico que se hace pipí, pues sí, no es el fin del mundo pueden cambiar sábanas y poner protector al colchón, pero la situación emocional que esta viviendo es verdaderamente un infierno y sobre todo uno que está fuera de sus manos. 

Lo cierto es que qué necesidad tiene un infante de estar en medio de un lío de adultos, ninguna. Si pudieran ustedes ver o por lo menos imaginar, energéticamente lo que sucede durante una pelea sin control, estén seguros que temerían siquiera pensar en iniciar una. Una imagen caricaturesca de una pelea de pareja frente a sus hijos, sería como si cada uno se vomitara en el otro y lo la lengua de sus hijos quisieran limpiar toda la suciedad derramada por ustedes. Es como asqueroso ¿no?, pues así lo vive un infante. 
Hoy día la ciencia con la física cuántica pueden demostrar los cambios vibracionales de un individuo dependiendo de la emoción que tenga. El enojo por ejemplo es como un ser de petroleo de una película de ficción que infecta a su paso, y dos que están enojados se re_infectan. Y si por ahí va pasando un chiquito inocente, lo atrapan.  Expresado así suena muy ciencia ficción, pero miren, si les pica la curiosidad, busquen en la red cómo se mide la energía del cuerpo humano ya que a estas alturas ignorar que el cuerpo también es energía y vibración no es de mucha ayuda si se quiere vivir en inteligencia emocional. 
El caso es que, sabiendo el estrés emocional que se le provoca a un niño por presenciar peleas entre padres, debe ser motivo suficiente para moderarse. Insisto, no creo que sea buena idea no enojarse, sino manifestar ese enojo de manera adecuada, con la persona adecuada, y sin afectar a nadie.  Otro día les compartiré porque son buenas las sanas discusiones entre pareja, ¿sanas?, si aunque parezca que no es posible. Por eso estaría bueno que si no se han suscrito, lo hagan ahora para no perderse ningún post.  

Y aunque me gustaría expandirme en este tema, porque da para mucho, me agradaría que se queden con la idea primordial, que es la de salvaguardar el bienestar emocional de sus hijos, que los tengan muy presentes ante cualquier brote de ira que pudiese aparecer.
Y se me andaba pasando por si les interesa  saber que pasó  con  mis padres: uno ,no se separaron y tampoco es que ahora vivan un idilio, pero le bajaron ciertas rayitas a sus egos, y eso como hija me da felicidad.  Y también como hija y con el tiempo uno aprende que la historia de sus padres, es su historia, y que uno puede calcar al pie de la letra lo que "genéticamente" esta programado para proseguir, o puedes decidir ser diferente.  Así que, aunque no es lindo en la infancia pasar por ello, tampoco es que todo este perdido para un niño con violencia familiar.  Y no es que sea yo el ejemplo máximo a seguir, pero la verdad soy mucho mejor de lo que podría esperar, y agradezco por ello.

Y bueno ya para ir finalizando un consejo: cuando el enojo se presente y quieran iniciar pelea, y lo niños están cerca. Piensen que es un buen momento para hacer una pausa, dejar que baje el calor mental y dejar la posible pelea para más tarde tener una discusión, que ya con la mente fría pueden dar solución. No se afectan ustedes  y no afectan a los seres que se supone son de las personas que más aman. Practiquenlo  y verán un buen avance en la dinámica de pareja, y verán que sus hijos son mucho más confiados, alegres y socialmente inteligentes. Eso sí deja mucho de bueno y a largo plazo. 

Cualquier comentario, pueden ponerse en contacto, es un placer leerles. 


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