Cansancio, no todo está perdido

sillón azul




"Qué amolada te ves", te dices al mirarte al espejo. Y es que a veces es difícil reconocerse a sí misma cuando se tiene un cúmulo de cansancio sobre la espalda. Ya de por sí es agotador mantener la imagen de "mujer maravilla" que es exitosa en lo profesional, en lo personal y  amoroso; como para agregar una perla más a la corona como "super madre", y bien sabes que no estoy mintiendo. 

La mayoría de las mamás adoran la temporada de colegio de los hijos, porque si bien, no dejan de trabajar en varios aspectos de su vida, por lo menos cuentan con unas tantas horas lejos de sus hijos, saben que están seguros, y haciendo algo productivo.  Pero cuando llega el fin de semana y peor aún cuando llegan las vacaciones, una palpitación surge de la nada (bueno surge del miedo) y comienzan a sudar pensando "¡los niños estarán libres todo el tiempo!".  Tan rápido como una madre siente esto, el mundo lo puede dudar o no, pero inmediatamente como virus se contagia la angustia de todas las mamás al pensar que sus hijos estarán 24/7 bajo su cargo. 

Y  es que sinceramente a nadie nos apasiona la idea de pasar horas entreteniendo a los niños, ¡y no es por falta de amor!, es por falta de creatividad (acusamos a la edad), falta de elasticidad (culpamos al gym que no nos ha puesto al 100% en estado físico), es por falta de ánimo (responsabilizamos a las hormonas).  Todo esto que percibimos como carencia, es precisamente lo que los niños tienen en sus niveles más alto, y creemos que estamos a años luz de pode estar a su nivel.  
Y es verdad, estamos a años luz de estar a su nivel, pero en lo más profundo de nuestro ser existe una chispa que recuerda como fue poseer todo eso cuando nosotras éramos niñas.  

En terapia me ha pasado muchas veces que las mujeres no recuerdan su infancia, y peor que eso, que aseguran que sus propios padres jamás jugaron con ellas. Obviamente esto les impide pensar siquiera en la posibilidad de jugar como niñas con sus propios hijos: ¡sería ridículo!, me dijo alguna vez una de ellas. 
Yo pienso que si con alguien puede una darse el lujo de ser ridícula es precisamente con los hijos. Ni modo, ellos tienen que entender que si quieren pasar horas de risa y diversión, ¡tienen que soportar ver a su madre hacer el ridículo! No digo que los hagamos pasar un ridículo, pero sí hacerlo con ellos. Sin embargo, entiendo que no siempre esta una para intentarlo.  

Estamos cansadas.  El rol de mamá es muy cansado, y diez veces más cuando se trata de combinarlo con otras áreas de la vida. ¿Pero lo hijos tienen la culpa? no, ¿tenemos que sacrificarnos a pesar del cansancio? tampoco. Lo que necesitamos es hablar y organizar.  Osea, nuestros hijos no son ningunos tontos, saben muy bien que las mamás se cansan, porque ellos mismos saben lo que es estar agotados. Lo único que les choca es que digamos que estamos cansadas, cuando ellos quieren estar con nosotros. Nos ven hacer muchas cosas con el cansancio a cuestas, y la mayoría de las veces solo a ellos les decimos: ahora no porque estoy cansada. 
Y es que tenemos esa fea costumbre de poner en segundo plano a quienes más amamos, a nuestros hijos, a nuestra pareja.  Ahora, como ya mencionamos, no se trata de sacrificarnos, sino de establecer acuerdos.  

Tu creatividad, mi creatividad. 

Pon a tus hijos a crear contigo.  Si tus hijos son muy demandantes y te dicen que nunca quieres jugar con ellos porque siempre estas cansada, diles que eso puede cambiar si ellos te ayudan.  Si ellos ordenan su habitación, se recogen los juguetes mal acomodados, si ponen su ropa sucia donde debe ir (y lo que se te ocurra, pero tampoco abuses), tu estarás más dispuesta y lo mejor de todo ¡menos cansada! para jugar con ellos. 
También es válido que digas: mira, ahora mismo estoy de lo más agotada, voy a recargar pilas, mientras haz algo que ponga a prueba tu creatividad, deja los vídeo_juegos  y realiza otra cosa, si tú haces eso por mí, yo te recompensare con más energía en nuestro tiempo de convivencia. 

El asunto es no sentirte mal por no estar a tu 100% cuando tus hijos te lo piden, pero tampoco hacer nada al respecto.  
Ahora que es época de vacaciones escolares, no hay nada más frustrante, ¡que estar cansada para vacacionar! y que los hijos se sientan los princesitos de la casa y quieran pura diversión, y te den más obligación.  Tampoco digo que gritemos hurra y lo pongamos de sirvientes en el hogar, tampoco. Pero sí que hagamos acuerdos juntos, si juntos queremos pasarla bien. 

Si de plano sientes que no es posible, y el cansancio está fuera de tu control, entonces pide ayuda a los tíos de tus hijos, a sus abuelos; te aseguro que ellos estarán encantados de pasar tiempo con los chicos, y cualquier actividad que hagan será mejor que pasar horas frente a un monitor o una tableta electrónica. 
Sin embargo, si quieres hacer el intento y gozar con tus hijos, toma en serio lo que te digo, ¡date la oportunidad de hacer el ridículo!, verás que dejándote envolver con la alegría y dejando salir a tu niña interior reprimida, sanarás al mismo tiempo el estrés y cansancio acumulado por meses y hasta años. 
Ríe, grita, brinca, disfruta... es la mejor terapia que puedes hacer, y lo mejor de todo es que ¡lo estarás haciendo con tus hijos!






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