5 puntos para que tus hijos sean mejores amigos

niños durmiendo


Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano.
Proverbio indio 





Una linda familia es el sueño de todos los padres: armonía, salud y prosperidad.  Hijos que se llevan bien, que se cuidan entre ellos y se divierten sin cesar. Pero cuando se tiene más de un hijo, muchas veces ése sueño es solo una ilusión en comparación de la realidad que habita en el hogar.  En lugar de ángeles jugando, de pronto vemos a nuestro alrededor verdaderos diablillos que cesan de gritar: "mira mamá mi hermano", "mira mamá lo que ha hecho menganito", "papá me ha pegado fulanito", "papá yo no fui, fue mi hermano/a".  Y de pronto tu cabeza esta a punto de estallar con tanto alboroto y llanto, y te preguntas: ¡¿qué pasó con mi familia de ensueño?!

No te desanimes, ahí, muy escondida esta ésa familia que tanto anhelas y te mereces, solo hay que moldearla un poco.  Pero antes, hagamos memoria un poco y recuerda qué tal te llevabas con tus hermanos en tu infancia.  Si te toco ser la o el hermano mayor, con total sinceridad confiesa si fuiste un/a hermano/a molesta/o  y eras abusiva/o con los más pequeños.  O si por el contrarío tus padres te asignaron el rol de papá o mamá sustituto mientras ellos no estaban, y te sentiste muy responsable del bienestar de tus hermanos. 

Por el contrario, si te toco ser el o la hermana/o menor, ¿te sentiste abusada/o del mayor? o eras el/la consentida/o.  ¿Lograste crear un lazo de complicidad con tus hermanos? o por el contrario aún en tu edad adulta hay una competencia que fuera de unirlos los ha alejado. 

Con toda intención quise que volvieras a tu infancia, porque aún con que te hayas llevado bien con tus hermanos, recordarás que hubo momentos en que no todo fue una sana y linda convivencia, las relaciones familiares no son más fáciles que otras, y las que existen entre hermanos suelen pasar por altas y bajas.  
Sin embargo, en ocasiones los padres sin darse cuenta (quizá) pueden provocar verdaderas luchas de poder entre sus hijos que no se logran arreglar jamás. 

Por eso aquí tienes 5 puntos para que tus hijos sean los mejores amigos:

  1.  No los compares.  En serio, no hay necesidad de comparar a tus hijos. Aunque ellos hayan sido formados y nacidos por la misma vía, ¡son diferentes!  Además ¿por qué querrías tener hijos copia?  
  2. El respeto ante todo.  Muchas veces se comete el error de enseñar a los hijos menores a respetar al mayor. Pero el respeto no es una cuestión de jerarquía sino un derecho humano. El primogénito también debe otorgar respeto a la opinión, espacio y bienes de los más pequeños.  
  3. Manejate con justicia.  Y bueno, a quién vamos a engañar, es posible que tengas un hijo preferido al que le pasas todo, pero eso jamás será comprensible para el resto. Así que si ves que alguien actuó mal, aunque sea el que mejor te cae, pon reglas y corrige con equidad. 
  4. ¿Lo mismo para todos?, no. Parece contradictoria la idea, pero no lo es. A veces nos equivocamos al querer que todos nuestros hijos aprendan lo mismo, tengan lo mismo. Pero nuevamente debemos recordar que nuestros hijos no son iguales, y no tienen los mismos gustos ni los mismos talentos. Así que a cada uno dales la oportunidad de vivir sus gustos y experiencias. 
  5. Trabajo en equipo.  De vez en cuando, haz que tus hijos realicen actividades en donde tenga que trabajar en equipo, pensar creativamente y dar una solución a un problema. Esto los unirá intelectual y emotivamente, sabrán que pueden confiar el uno al otro para cualquier asunto, cosa que llevarán hasta su edad adulta. 

Si llevan a la práctica estos sencillos consejos, verás que tus hijos se convertirán cada vez más en mejores hermanos y amigos. 





Con imagen de babymoom 



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