Cuándo sí un padre debe ser como niño

padres divirtiéndose con sus hijos



"Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla"
Gilbert Keith Chesterton 



¿Te ha pasado alguna vez, que no te queda más que aceptar que tu pareja en lugar de de ser el padre de tu hijo, es como su amigo?  Si te ha sucedido, entonces comprenderás muy bien el sentimiento de otras madres al respecto, pues consideran que solo ellas llevan el timón en la educación y formación de sus hijos, se sienten como las malas de la historia y un tanto la imagen "amargada"  que sus pequeños tienen de sus padres.  
El padre por su parte se siente lo máximo de lo máximo por estar a la par de sus pequeños. Esta situación ha detonado mucha controversia al respecto sobre si es adecuado que la imagen paterna se haga de lado para imponer la imagen del amigo mayor.  

Se dice por ahí que todo en exceso es dañino, y no es la excepción cuando hablamos de la amistad entre padres e hijos. Ya que cuando un hombre se enfoca en solo ser amigo, está  huyendo de su responsabilidad tanto como padre, como pareja y socio en la educación de los niños.  Sin embargo, tampoco podemos negar el beneficio que tiene para los pequeños, que sus padres (ambos) recuerden los beneficios de la infancia en sí mismos.  Porque no hay que olvidar, que existe el otro lado de la moneda: padres que han borrado de su cerebro todo recuerdo de lo que es ser un niño, por lo que a sus hijos les imponen el madurar antes de tiempo, convirtiéndolos en pequeños adultos, robando así lo  más sagrado que tiene un infante: la alegría

Por eso tanto la madre como el padre, deben encontrar un equilibrio en su actuar con sus hijos. Siendo siempre padres, pero buscando momentos en ser como niños, y cuándo es esto, pues cuando sus hijos necesitan desarrollarse como tales en el placer de la alegría y creatividad.  
El juego con los hijos es indispensable, y este no tendrá un efecto optimo en ellos a menos que los padres se quiten el traje de adultos y se permitan divertirse.  Crean cuando les digo que esto no solo se convertirá en un momento de  placer con sus hijos, sino en una verdadera terapia familiar que crea lazos beneficiosos en la mente y emoción de todos los miembros. 

En conclusión, recordar la infancia para poder interactuar con los hijos, no solo está bien, sino que debe ser una premisa, sin embargo no es un traje que deba ser el que domine la relación. Ser padre y madre no es solamente consentir y ser vistos como "buena onda", sino ser guía y ejemplo. 

Así que si tu pareja gusta de ser muy amigo de tus hijos, esta bien, solo recuérdale que siempre hay momentos para todo. 



Con imagen de naranjas y mandarinas 

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