Embarazo: origen temprano de salud emocional

madre esperando bebé


Una de las cosas más placenteras en la vida de una madre, es saber que su bebé se está gestando en óptimas condiciones. Al día de hoy podemos saber de forma muy temprana cómo viene el desarrollo físico de nuestro próximo hijo, conocemos su género, peso y estatura; cosa impensable durante más de la mitad del siglo pasado. Pero, sin importar en qué siglo existamos, el deseo de que el hijo o hija "venga sano", es el deseo principal en todas las madres y lo será hasta la extinción de la raza humana.  

Casi tenemos garantizado que las futuras generaciones contarán con una sofisticada ciencia, que les permita nacer físicamente perfectos, sin embargo en cuanto a la salud emocional perfecta, aún vamos reconociendo la relevancia que tiene mantener un embarazo libre de tensiones. Y es que nos hemos esmerado muchísimo en que el vientre sea la esfera que proteja el bienestar de los bebés, sabemos claramente lo qué se puede y no se debe comer, protegemos la llamada barriga materna de cualquier situación que atente contra el bienestar físico de nuestros hijos... pero largo camino nos queda en cuanto asegurarles una estancia libre de tensiones, aunque el camino ya se va trazando. 

Ya durante las últimas décadas del siglo pasado, especialistas como  Sheila Fabricant, Denis y Mattew Linn, comenzaban a dar a conocer la importancia de vivir un embarazo en armonía:
"... (Un) suceso crítico que moldea nuestra sensación de estar en casa es el descubrimiento, es decir, el momento en que la madre descubre que está embarazada. Lo ideal es que sea un momento de celebración en el que la madre comparta con alegría con el padre, la familia y amigos. Si, al descubrir a su hijo, la actitud prevaleciente de los padres es alegría, es muy probable que durante el resto de su vida ese niño va a sentirse deseado y bienvenido al mundo. Va a sentirse seguro y con derecho a existir, a ocupar un espacio, a ser visto y a tener un impacto en el mundo. 
Sin embargo, si los padres no se regocijan al descubrir que esperan un hijo, a este último podría serle difícil sentirse deseado y bienvenido, y quizás enfrente problemas que vayan de la timidez y la inseguridad hasta vergüenza profunda paralizante de su propia existencia. Siendo adulto, podría resultarle incómodo recibir cumplidos y atenciones, y en consecuencia preferir pasar por desapercibido... o bien, por el contrario, pasarse la vida buscando cumplidos y atenciones sin saber por qué. "

Como este ejemplo existen una gran cantidad de situaciones que pueden afectar en la psiquis del bebé. La  violencia verbal y física, el abandono, la tristeza, la ira y todo tipo de preocupaciones, tienen una influencia en las emociones y personalidad del futuro niño. De ahí la creciente importancia a darle atención a todos los asuntos que estén ligados en la formación intelectual y afectiva de todo futuro ser. 
Claro que no siempre se puede vivir las 24 horas en un estado idílico, para ello es importante pasar tiempo hablando con el futuro hijo o hija, y exponerle que no todo lo que suceda afuera tiene que ver directamente con él o ella. Y lo más relevante es que la madre trate de hacerse una burbuja imaginaria donde nada o poco pueda afectarla el mundo exterior. Porque no solamente así va creando una garantía de salud física y emocional para el pequeño, sino para sí misma, además de poder disfrutar de un alumbramiento verdaderamente placentero. 

Pero ¿qué pasa si ya ha nacido nuestro hijo y el embarazo no fue el óptimo?  En la siguiente entrada hablaremos qué se puede hacer en caso como esos, porque la buena nueva es que nada, absolutamente nada esta perdido. 




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