Adolescentes: privacidad y redes sociales

chicas y chico en redes sociales


"En el mundo virtual, la privacidad va desnuda"
Jameri Inlakech


Hoy por la mañana estaba escuchando la radio  y me llamo tremendamente la participación de dos madres que se comunicaron a la estación para ser orientadas  sobre cuál sería la mejor manera de acceder a la vida privada de sus hijos, y por consecuencia mantenerse al tanto de sus actividades, formas de relacionarse y de paso saber si están siendo víctimas o participando en algún tipo de reto o bullyng cibernético por medio de redes sociales. Un consejo que dio Martha Alicia Chávez (autora de tu hijo tu espejo), fue el de programar accesos aleatorios a las cuentas de los hijos, pero, (cosa que me pareció muy prudente) con ellos al lado. Sin embargo durante el resto de la mañana mi cabeza estuvo dando vueltas sobre ¿qué edades tendrían los hijos de esas madres? y ¿a qué edad consideramos que nuestros niños ya están aptos para manejar una cuenta en alguna red social?

Yo recuerdo que cuando era pequeña, lo más cercano a facebook era un diario y un el chismógrafo de la escuela. Y por su parte el aventarse papeles con recados lo más cercano a whatsap.  E indudablemente caí en la realidad de que nuestras infancias están a años luz de las de los chicos de hoy. Y no es que antes no hubiera bullying, y muchos menos que no existieran los retos absurdos y tontos, solo que en esos tiempos el elitismo generacional estaba muy marcado, y lo que creaban los niños se jugaba con niños. Y el adolescente con sus similares, tanto que fácilmente podíamos detectar a un intruso cualquiera que mañosamente quisiera introducirse en un grupo que no le correspondía y actuar en consecuencia
Hoy día, en el mundo virtual es muy difícil detectar un adulto con apariencia de niño o joven tratando de inmiscuirse en la vida de los chicos y adolescentes. Basta con que se cree un perfil atractivo con la imagen de un joven que no existe y mantener un vocabulario "cool" para que los chicos le abran la puerta de su vida virtual a cualquiera.  Por eso mi pregunta, que ahora mismo la vuelvo a compartir contigo ¿a qué edad has dejado tú que tus hijos hagan uso de las redes sociales?  
No es difícil saber de niños que desde los 7 años ya tienen cuenta de facebook e instagram. Realmente debemos preguntarnos si es necesario  y adecuado, más allá de divertido el que los niños y jóvenes menores de 16 años cuenten con este tipo de cuentas. Y de verdad que no es mi intención ser anticuada al respecto, pero si quiero ser práctica. Si tomamos en cuenta que la mayoría de los padres (mujeres y hombres incluidos), realmente tienen poco tiempo para convivir de tú a tú con sus chicos, ya sea por trabajo o por falta de ganas. Dime tú cada cuándo van checar las redes de sus chavos para mantenerse en la seguridad de que todo marcha bien  y que tienen los amigos que deben tener. 

Definitivamente para ahorrarse dolores de cabeza, ningún menor de edad debería contar con una cuenta en estos medios. Pero claro, esta es una opinión de salida fácil y poco aplicable en la vida de los adolescentes. Porque bien podemos hacerlo con los más niños,pero con los adolescentes no,  y no porque sean ingobernables, sino porque esta en sus hormonas el querer experimentar y explorar el mundo, y la vida virtual nos guste o no es parte de sus vidas y no podemos llevarlos a nuestra era y hacerlos vivir a nuestro modo. 
Lo que sí podemos hacer y no es cuestión de ser padre modernos sino eficientes, es mantener comunicación y ganarse la confianza de ellos. Enseñarles a desarrollar la intuición a su máxima capacidad para discernir entre lo que es adecuado y lo que no. 
Porque ellos creen que se las saben de todas todas por vivir en la era de la vida virtual, pero les falta la maña e inteligencia que se perfecciona con los años, y ahí entramos nosotros para enseñarles "de que lado masca la iguana" o lo que es lo mismo a desarrollar los filtros para mantener contactos, información y actividad cibernética de calidad. 

Recordemos que un mismo medio sirve para crear como para destruir. Y nosotros queremos que los chicos aprendan a crear cosas de valor y no a ser víctimas de su propia autodestrucción por no saber como moverse en el mundo del todo rápido y nada oculto.
Pero, ¿y si no quieren?  
La verdad es que todavía me rehúso al hecho de obligarlos a compartir lo que hacen, prefiero la idea de conquistar sus ganas de integrarnos en sus quehaceres en la red y fuera de ella.  Pero una táctica fácil para invitarlos a plantearse la idea de acceder a que echemos un ojo a sus cosas es la de comentarles que es mucho más fácil que nos enteremos de cuando la riegan que cuando hacen las cosas bien. ¿Por qué? porque es internet y como él o ella, existen millones de jóvenes esperando el error del otro para hacerlo viral. A nadie le interesa hacer notorio lo bien que alguien hace algo, lo que quieren es ridiculizar al otro,  para tapar sus propias fallas. Y eso es lo más barato que les puede pasar en la red, porque hay otros vivillos, que no son chicos sino adultos enfermos que buscan víctimas para compensar su vida de fracaso y si hacen caer a alguien más débil que ellos, creen que han logrado algo en sus vidas.  Entonces más rápido que tarde nos vamos a enterar de que no actuaron con inteligencia, y si se puede corregir genial, pero sino podrían entrar en el mundo de las estadísticas de los que no supieron manejar el mundo de las redes sociales. 
Contar contigo le garantiza tener a su lado alguien que le ayude a quitar la paja de lo que realmente le es valioso en sus medios de comunicación. Lo que conviene publicar o no, sin que tú tengas que ser su editor de cabecera, pero si su mánager de confianza. Porque una cosa que siempre deben tener en claro es: todo lo que suben a la red, esta fuera de su control, así que mejor pensar antes de actuar. 

Si podemos concluir algo ahora es: que no hay filtros, bloqueos ni barreras que estén externas a la capacidad e inteligencia de los adolescentes informados. Así que todo el éxito con que se manejen en las redes reside en qué tan bien podemos guiarlos en esta vida virtual. 


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