Amor, dame la espalda

novios, esposos juntos

"El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor."

Jacinto Benavente


A todos nos gusta la idea de estar en pareja, ¿a poco no?.  Es casi como un premio encontrar a ésa persona ideal que comienza a andar su vida de tu lado, que no se te adelanta ni se atrasa de tu paso, que desea lo mismo que tú y hace las mismas cosas. La novela romántica hecha realidad para hombres y mujeres (aunque ellos se hagan los que no). 
Y esta idea, aunque la neguemos nos viene inyectada desde que tenemos uso de razón. Vivimos pensando en esa pareja ideal que nadie tiene, pero que nosotros conseguiremos. ¿Y para qué la queremos?, para disfrutarla pero también para presumirla. Porque al fin y al cabo, hacemos la gran mayoría de las cosas para que los demás se den cuenta de que nosotros sí entendimos el juego y ganamos, pero la mayoría de las veces también nos aparece en la pantalla de la vida el "game over" y ni modo vas pa´ atrás de nuevo, y si te quedan ganas lo intentas otra vez y sino pues te declaras incompetente. 

La mayoría de las personas que consultan sobre temas de pareja, quieren lo mismo: un amor fascinante. Y claro que todos debemos desear en grande, al fin y al cabo estamos diseñados para crear perfección. Si lo piensas un poco te darás cuenta de que no existes para regarla, si ése fuese el plan desde el principio, desde Adán y Eva habría concluido todo. Si se trataba de equivocarse, la misión se cumplió. 
Pero no, todavía seguimos aquí. Y com¡o hubo ése error original ahora lo queremos todo perfecto, pero la seguimos regando, ¿por qué?

Nosotras no queremos volver a ser la causa de ningún fracaso, y ellos no quieren volver a ser engañados. Entonces unos y otras decimos que hoy día (como género) somos lo que sabemos cómo se deben hacer las cosas. Porque si recuerdas letras arriba, hablaba del amor ideal pero, que se adecue a mí (ti).  
Si no somos sinceros no podemos avanzar. Todos queremos alguien que cumpla con nuestras expectativas, que si él o ella tienen las suyas, que las vayan olvidando.  Pero se nos olvida una cosa súper loca que viene a intervenir en nuestros planes, y es que, la otra parte también quiere y piensa lo mismo; pero a su favor. 
Entonces pasa lo que ya todos sabemos, te gustas con alguien, ves que puede ser moldeable a tus necesidades y sabes lo que tienes que hacer: fingir que te moldeas a las suyas. Solo mientras conviene. 
Por supuesto la otra parte esta tramando lo mismo. Y en ese inter de te doy y me das pero sin que se note la artimaña de momento, ¡es cuando creemos que estamos en ésa mágica relación que hará sacar chispas de envidia al entorno!  Estamos locos.

De aquí en adelante es cuando o comenzamos de nuevo o se nos presenta el "game over".  Porque bien sabes que la situación no va a durar. Puede perdurar en el conformismo, en el "bueno es que ya pasamos a otra fase del amor", o la frase más trágica de todas: "mejor conocido que por conocer". 

Entonces ¿estamos destinados al fracaso? No.

Lo que si estamos destinados a darnos cuenta, es que las cosas no funcionan en favor de lo que nosotros creemos que queremos, sino en respuesta a lo que se necesita para funcionar. 
La idea de la pareja como un estereotipo de igualdad rayando en lo gemelo, no funciona. Y no porque no pueda existir (que existe) un alma gemela, sino porque lo idéntico no aporta nada.  Ejemplo: tengo una pareja en lo laboral (porque no todas las parejas son de índole amoroso), con la que me adecuo perfectamente para trabajar. A esta persona, la naturaleza la doto de unas manos grandes que pueden hacer cosas que mis manos no. Y me encanta poder decirle que me ayude con sus grandes manos a sostener cosas que yo no puedo porque las mías no son tan grandes. Pero, hay ciertas cosas más sutiles que necesitan más agilidad, que mis manos hacen perfectamente.  ¿Y qué tiene que ver esto con las parejas? Pues eso precisamente, que en las parejas debe haber diferencias que nos hagan llegar a una meta en común. 

Estamos tan enfocados en que lo queremos todo igual, que no nos damos cuenta que la perfección esta en la diferencia. Continuamente escucho, sobre todo a las mujeres, hablar de que quieren a un hombre a su lado, que no este ni adelante ni detrás de ellas, sino que avancen a la par, y simbólicamente esta linda la idea, pero en funcionalidad no tanto. 
Me gustó la foto para ilustrar esta entrada, porque en apariencia se dan la espalda, pero se mantienen unidos de las manos y se sostienen recargados en la columna vertebral que es su base.  Me los imagino que van caminando y ya están muy cansados, entonces me figuro que desean descansar un poco, pero si estuvieran verdaderamente unidos a la par hombro con hombro, lo más que podrían es recargar su cabeza del uno en el otro, y francamente eso no ayudaría en nada.  Si se permiten dejar de estar hombro a hombro y darse la espalda, claramente vemos que pueden sostenerse el uno al otro sin dejarse. Inclusive pueden observar el panorama desde dos ángulos que les puede facilitar el avance y ver que rumbo conviene más.  Y hasta aquí podríamos decir "ay que bonita metáfora" , pero para que todo funcione hace falta confianza.  No solamente la que se trata de que se nos tenga a nosotros, sino la que podemos tenerle al otro, por el bien de los dos. 
Dejar de hacer las cosas como yo quiero para hacerlas como conviene al otro (sin esperar después cobrar por ello), nos beneficia. 

Hacer equipo es juntar lo mejor de ambas partes, no querer que juegue como yo quiero, sino que aplique sus aptitudes en favor de los miembros de la pareja. Si dejamos esa idea de quiero a mi pareja ideal porque me refleja en quien pretendo ser a través de él o ella, y comienzo a ver que me conviene su diferencia, estamos participando en la perfección del mundo. Date la espalda con tu pareja de vez en cuando y reposen sobre el otro para hablar de otros puntos de vista, que de mirar siempre al mismo nivel no descubrirían. 




Con imagen de SanIvpetro 

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