¡Yo también necesito mi espacio!

astronauta mujer


"Si todo el tiempo estamos juntos jamás podré llegar a sorprenderme"
Jameri Inlakech 


La idea de "juntos hasta que la muerte nos separe" es en principio algo muy tentador, que aplicándola erróneamente puede resultar un infierno.  ¿Pero no es acaso para ello que nos juntamos? Si y no. 
De buena forma estamos con nuestra pareja para crecer juntos, no solo creando una familia, sino crecer además en lo intelectual y emocional, pero sobre todo (y muy pocos logran) realizarnos en lo espiritual. Solo que muchas veces nos dejamos guiar por la literatura o cinematografía romántica y pocas veces logramos mantener el estándar de pareja de telenovela. 
Ciertos grupos de la sociedad se han encargado de hacernos ir detrás de una fantasía amorosa que muy pocas veces dura (yo diría que dura un tiempo y luego se transforma), la idea de la pareja ideal o alma gemela estandarizada, francamente es poco probable que funcione. Se nos dice que el verdadero amor se da entre dos que son "iguales": te gustan las mismas cosas, hacen las mismas cosas, se alimentan de lo mismo, se ejercitan igual, se apasionan al mismo tiempo, en pocas palabras tú en otro sexo. Y es probable que todo eso dure, lo que dice la ciencia en relación al enamoramiento: entre 7 meses a 3 años (con suerte). De ahí para el real como coloquialmente se dice, te toca aguantar, sobrellevar y sobrevivir una relación. ¡Qué horror! 

Pero qué pasaría si de pronto creciéramos en nuestras reales expectativas y dejáramos de lado las fantasías. Entonces sí podríamos crear nuestra relación perfecta. Porque se puede, solo hacen falta 2 para lograrlo.  
Y una de las tantas cosas que podemos hacer para conseguirlo, es hacernos dueñas de nuestro espacio, no solo el interno sino el externo. ¿Y eso esta bien? Pero por supuesto, es por ley universal una obligación. Pero poco convenía que lo supieras.  
Por el contrario siempre se nos ha enseñado que como mujeres somos muy emocionales y entonces está en nuestros genes  darnos.  Primero debemos darnos para nuestra primer familia (padres, hermanos), después para la pareja, después para los hijos, con el paso del tiempo primero los hijos y después la pareja,  y muy después la que conocimos como primer familia. Pero hoy sabemos que no podemos dar aquello que no tenemos. 

Si en este momento por ejemplo, quieres leer lo más rápido posible esta nota porque ya te urge ir a realizar otras labores que tienen que ver con tus hijos o pareja, pero son situaciones que no son urgentes, entonces diríamos que eres de las que se abandonan por los demás. Y aunque es de aplaudir el dar sin expectativa, la pregunta que deberías hacerte es ¿desde dónde estoy dando?, desde el miedo a no cumplir o desde el placer de hacer. 
Si tus buenas acciones pasaron de largo, olvídate, lo hiciste por compromiso. Pero si hubo una reciprocidad de vuelta entonces lo has hecho con placer.  Esa es la brújula de nuestras acciones. 

Entonces qué tiene que ver todo lo anterior con que tú también necesitas tu espacio como tu pareja necesita el suyo, y lo hablamos en "¿De verdad él necesita tener su espacio?". Todo esto tiene que ver primeramente con tu bienestar y en consecuencia el bienestar de tu pareja e hijos. 
¿Recuerdas lo bien que te sientes cuando hay silencio en tu entorno? Cuando tus hijos no gritan, no se están peleando, cuando tu pareja no te esta discutiendo tu trabajo esta en calma... cuando puedes escuchar tus pensamientos. 
Pues de eso se trata tener tu espacio, de escucharte. De reconocerte detrás de todas tus obligaciones, de saber si sigues siendo la misma mujer que querías ser o te has convertido en una persona más que respira porque le es innato o porque sabe que esta vida.
¡Tú te mereces estar viva y saberlo! Te mereces el placer de sorprenderte de ti misma al ver quizá que ya piensas diferente, que te interesan otras cosas, que quieres hacer nuevos cambios en ti, que te estas renovando
Te mereces decirle a tu pareja que ya no eres la mujer con la que se unió hace años, que te sientes mejor, que eres mejor. Pero también se vale que le digas que quieres ser otra, una mucho más radiante. 
Tener tu espacio sirve para imaginarte un mejor futuro que el que tenías en mente. Si tú pareja también se toma su espacio, cuando vuelva el reencuentro serán dos nuevas personas conociéndose. Tendrán una visión mucho más amplia y creativa para mejorar sus ideas, para hacer planes que los lleven a mejorar su vida familiar y afectiva. Estarán trabajando juntos desde su talento individual,más allá de estar juntos en la monotonía en compromiso de cumplir. 

Si por tu mente pasa la frase de "no tengo tiempo". Dile que te vas a crear un tiempo. No necesitas ausentarte un mes, no necesitas estar dos horas en un spa, solo necesitas un instante para ti. Justo el tiempo que te lleva leer esta nota es adecuado. De momento dirás que no ha pasado  nada ten ti, pero te garantizo que en tu ser más profundo algo se está transformando ahora.  Y claro que sería fabuloso irte por horas de compras, pasar otra tantas con tus amigas, pero créeme el mejor tiempo que puedes invertir en ti, es aquel en el que puedas escucharte y no evadirte. A tu pareja le va bien con solo ver televisión, bueno ésa es tu pareja y ellos son de otro mundo, tú necesitas algo más profundo.

Medita, asiste a terapia, arregla tu jardín, sal a caminar.  Después de recargada, ahora sí ve de compras, cambia el look, charla con amigas ¡lo mereces!
Para finalizar, ya después de saber algo de lo bueno que tiene que te des tu espacio, podrás aceptar sin culpa que además de todo lo anterior, también necesitas tu momento contigo misma, porque mujer, se necesita mucha capacidad para mantenerse firme con la responsabilidad de ser madre, esposa, llevar tareas domésticas, realizar tareas profesionales, ser amiga, ser mujer.  Y tanta actividad realmente merece el premio de la felicidad. No de la felicidad de Hollywood, sino de la de verdad. De la que te puedes casar, aburrir, desesperar, frustrar y aún así saber que puedes ofrecerte y ofrecer espacios para ti y tu pareja (y hasta tus hijos) que les recarguen de ganas y energía para seguir sorprendiéndose juntos. 

Porque pueden vivir juntos hasta que la muerte los separe por término de ciclo de vida, o pueden estar juntos hasta que la muerte de la monotonía, del aburrimiento, la indiferencia, la cotidianidad, los separe. Y por contradictorio que parezca, tomarse un instante tu espacio, hace la gran diferencia. 
Así que ¡antes muerta que monótona! 






Con imagen de Vector Pocket

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