Tirano o mimado

chico estudiante


Unas de las publicaciones más populares en la red, son aquellas que hablan sobre la tiranía de los hijos. De pronto los padres sienten un cierto alivio al saber que no son los únicos que tienen que padecer de un/a tirano/a  en casa. ¿Será acaso verdad que los chicos del nuevo milenio vienen con la tiranía en los genes? 
Yo pienso que no. ¡Y espera! no abandones la lectura, tengo una buena razón para pensar así. 

"La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran en una habitación. Contradicen a tus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros".

Las frases anteriores dan por cierto la idea actual de que los jóvenes son un problema, no solo para sus padres sino para la sociedad. Sin embargo, te sorprenderá saber que todo lo que leíste anteriormente no es una idea actual, sino una que salió de los labios del mismísimo Sócrates. [¡!]

Como ves, la juventud realmente no ha cambiado y sigue siendo el dolor de cabeza de quienes ya la pasaron. Nos guste o no nuestros hijos no son distintos a cuando nosotros fuimos hijos. Ellos ahora se pueden jactar de crecer en pleno con los avances tecnológicos y estar más interconectados con el mundo; pero nunca jamás podrán decirnos que nosotros no pasamos por la etapa de querer ser libres, hacer las cosas a nuestra manera y ser unos rebeldes (con o sin causa) que buscaban crearse su propia identidad.  

Por eso me temo, que el hablar de tiranía de los niños y sobre todo los jóvenes de hoy es un error.  Hacernos las víctimas como padres o adultos no nos sirve de nada, por el contrario nos disminuye frente a los ojos de los chicos que nos rodean. 
Es increíble como de pronto se volvió un tema de tertulia contarse cómo los hijos tiranizan a los padres, y pedir consuelo ante una aparente incapacidad para convivir con ellos. 

Si hasta aquí me sigues leyendo, gracias porque eres muy valiente. La verdad es que estoy cansada de cómo se ha manejado el tema en diversos medios, no porque no crea que los hijos no están sobrepasando ciertos límites dentro de las familias y socialmente, sino porque me parece desastroso que como adultos nos demos por vencidos ante la crianza de los chicos. 

Decir que los jóvenes de hoy son tiranos, es echarles toda la responsabilidad en sus espaldas y sentarnos cómodamente en la silla de los incapaces. Y la verdad es que no ha existido sociedad tan apática en cuanto a la formación de los hijos como existe ahora. Si, es algo fuerte, y todos estamos incluidos. Y en este punto no basta con decir: "yo hago lo propio dentro de mi familia", y que los otros padres se rasquen con sus uñas. Porque si no te has puesto a pensar, los hijos de los "otros" serán los hombres y mujeres que convivan con tus hijos por el resto de sus vidas. 

¡¿Entonces qué hacemos?!

Si el pasado sirve de algo es para darnos cuenta qué es lo que funciona y qué no.  En este nuevo tiempo que estamos experimentando donde todo se quiere para ya, lo más común para quitarnos de problemas en la educación de los hijos es mimarlos de más. Sino queremos tener problemas con ellos, la acción más eficiente que encontramos es la de satisfacerlos en todo, obvio, para después decirles "yo te cumplí" y tú no haces nada. 
Los mimos como nos muestra la historia hacen más daño que bien. Con los mimos hemos creado intolerantes, demandantes y ansiosos de más que nunca están contentos con nada. 
Así que el error en la educación de todos los tiempos, no es los cambios de milenios, sino la exageración en los mimos. Y mira que tampoco estoy invitando a darle la vuelta a la moneda y ser nosotros de ahora en adelante los fríos y demasiados estrictos, no. Lo que se aconseja es mediar hasta alcanzar el punto de consentir sin mimar.  

Consentimos ciertas cosas porque las conocemos (hemos pasado por ahí), y sabemos que de tanto en tanto son necesarias para el buen y sano desarrollo emocional y afectivo. Pero no mimamos aquellos asuntos que por no darles la debida atención les damos un placebo momentáneo que nos libre de la responsabilidad

Quien es el guía manda.

¿Te acuerdas de aquellas frases de "mientras vivas en mi casa mando yo"?  Seguramente en su momento te pareció una tiranía, pero es la cosa más cierta que se puede decir.  En ningún lado, bajo ninguna situación, un rango menor puede sobreponerse a uno mayor.  Las jerarquías en todos los aspectos de la vida, existen por una razón. El que tiene más grado sabe más porque ya paso por los grados inferiores. Y no se trata de ganarse el odio de los hijos, sino el respeto, admiración y confianza
Ahora con este reconocimiento le damos la vuelta a la supuesta vulnerabilidad de las cuales muchos padres se quejan. Sabiendo que no es la nueva juventud la que viene deficiente, sino que nosotros somos lo que hemos caído en la pereza del guiar y educar con calidad, podemos tomar la riendas de sus vidas, por lo menos mientras estén bajo nuestro cuidado

Así que ahora en lugar de buscar el cómo hacerlos cambiar, invierte en como mejorarte tú como padre o madre. Ahí radica tu éxito en el hogar. 


Lo más leído