Mamá, papá: yo también tengo derecho a decidir

madre e hijo felices


El tema del derecho a decidir no es cosa nueva, durante mucho tiempo hombres y mujeres hemos trabajado  para exista una igualdad en el derecho a la igualdad de los géneros, pero qué pasa con el derecho infantil, y mejor aún qué sucede con el derecho de los hijos a decidir.  

Hoy te pongo "sobre la mesa" un tema de suma importancia y del cual poco se hace caso: el derecho de tus hijos a decidir. ¿Pero qué van a decidir? te preguntarás, si es parte de la obligación de los padres pensar por ellos mientras son menores de edad, o por lo menos mientras vivan en la casa familiar. Pues aunque resulte difícil de asimilar, los hijos tienen derecho a decir y a que se les tome en cuenta, no solo en sus asuntos particulares sino en temas de familia. 

Por ejemplo, los chicos suelen quejarse porque no son  tomados en cuenta en asuntos como mudanza, cambio de colegio, o  asuntos tan simples como decidir sobre su imagen y espacio personal. Y si bien es cierto que las grandes decisiones provienen de las necesidades de los padres, es imprescindible saber que los hijos merecen ser tomados en cuenta. Saber que su opinión es relevante en el círculo familiar, les brinda sana autoestima y valoración dentro de su entorno de confianza. Caso contrario cuando solo tienen que aguantarse con un "ya lo hemos decidido y te aguantas".

Frecuentemente creemos que los niños por ser niños, no se toman nada en serio o que nada les afecta. Pero los niños son como esponjas que aprenden de todo y van creando una personalidad conforme a sus experiencias. Digamos que un pequeño toma la iniciativa y da a conocer su punto de vista sobre "x" o "y" asunto, y sus padres en lugar de aceptar su opinión simplemente le ignoran; no le dan la oportunidad de expresarse y mucho menos se toman el tiempo para explicarle la razón por la que le convendría adecuarse a un nuevo plan. También puede ser posible que permitiendo la expresión del menor, los padres se den perfecta cuenta de que el asunto en curso le esta causando un verdadero malestar al pequeño, que bien podría ahorrarse si tan solo le dejaran decir que no siempre esta de acuerdo con lo que papá y mamá deciden. 

Pensar que el no ser tomado en cuenta se le pasara con el tiempo y terminará aceptando un nuevo giro de vida, o un estilo que no le agrada, o una actividad que no le motiva; es en principio una falta de respeto ante un ser perfectamente capaz de mencionar lo que le agrada y lo que no. Pero a la larga se convierte en una marcada sentencia a no saber decidir por sí mismo. 
Muchos de los adultos hoy día que se dejan simplemente llevar por las decisiones de los demás, han sido niños que no se les ha tomado en cuenta. Desde cosas tan simples como no saber decidir dónde comer, qué película ver, vivir en la eterna indecisión si se esta haciendo lo que realmente le agrada o simplemente vive para complacer a los demás. ¿Te suena?

¿Desde qué edad se les puede tomar en cuenta?  Desde de aprenden a hablar. Nuestra vida se basa en decisiones, y entre más temprano enseñemos a los niños a saber decidir, a sentirse valorados y a negociar; mas pronto crearemos seres humanos emocionalmente felices.  Y es que no se trata de esperar los grandes asuntos para ver si los hijos pueden participar en la toma de decisiones, sino de involucrarlos en todo momento. 

No hay persona en este mundo que no desea ser valorada y tomada en cuenta, entonces si nosotros pedimos eso, por qué no comenzar desde nuestro propio hogar y con la gente que más nos importa. Al fin y al cabo es con nuestros hijos, pareja y familia en general con quienes más interactuamos y con quienes tenemos mayor influencia en el estado emocional, ¿entonces no valdría la gloria crear un ambiente donde se tenga el derecho a opinar y llegar a aun acuerdo que satisfaga y sea en favor de todos los miembros? 
Comienza a practicarlo en casa y seguramente comenzarás a recibirlo en otra área de tu vida donde no te sientas con la apertura a opinar y a ser tomada/o en cuenta. 

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Imagen: Pressfoto
Texto: Jacklyn Méndez.

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