Los 3 puntos para una paternidad admirable

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Con frecuencia creemos que es muy fácil engañar a los niños, y hay una extraña idea sobre sus el poder de sus capacidades intelectuales y emocionales.  Pensamos que al  interactuar con ellos llevamos las de ganar en cuando a la verdad, ética y compromiso; pero la verdad es que sobre estos asuntos ellos nos llevan una gran ventaja y no deberíamos congratularnos tanto a la hora de reconocer que por nuestras acciones, ellos van perdiendo esas cualidades y se van adoctrinando cada vez más en el arte de la mentira y falta de compromiso. 

Ningún padre repara en los malos hábitos que inculca a sus hijos (aparentemente sin querer), hasta que éstos son adolescentes y manifiestan con gran evidencia la escuela aprendida por sus progenitores. De pronto se culpa a las hormonas y estiramiento de huesos por el "extraño" comportamiento de los nuevos jóvenes, que apenas años atrás podíamos manipular a  nuestro antojo... ahora, aunque sí tienen que ver las hormonas como la luna con los hombres lobo, también es evidente que estamos viendo el resultado de un constante ejemplo que por fin lo vemos revertido hacia su fuente. 

Para los padres es muy fácil quejarse de sus hijos, y con toda razón, no solamente tienen que ocuparse de ellos, sino del trabajo, de la pareja, de la vida social (si se puede tener una), de sí mismos; que por ellos a veces sin hacerlo a propósito recurren a "muletas educativas" que permiten aligerar  la relación entre padres e hijos, aunque a futuro es una bomba de tiempo a explotar en la cara sin ningún tipo de gracia. 

Pero los hijos también tienen sus propias quejas de sus padres, cosas que realmente les fastidia cuando abusas demasiado de ellas.  Por eso aquí tienes 5 puntos que por muy tentada o tentado que estés de hacer, piénsalo antes dos veces sino quieres que tus hijos dejen de creer en ti. 


  1. Mentir. Sí yo sé, las  mentiras "piadosas" aparecen siempre como primer opción cuando quieres salir rápidamente de un tema con tus hijos. Pero si te habitúas a decirles mentiras y ha que ellos digan mentiras por ti, lo único que estás haciendo es darles una herramienta fácil que el día de mañana te la van a aplicar y con lo cual no estarás tan feliz como te sientes hoy de utilizarla.  
  2. Prometer.  "No prometas lo que no será".  Si utilizas el prometer cosas para obtener otras, pero no cumples, te estás equivocando enormemente. No solo porque tu palabra deja de tener valor, sino porque en el futuro puedes crear un hijo conformista o un manipulador que no siempre la va a pasar bien.  Por ejemplo: si le prometes a tu hija o hijo que le comprarás algo que quiere, si él o ella mantienen en orden y limpia su habitación, pero llevan un tiempo haciendo su esfuerzo y tú haces como que la virgen te habla y no cumples lo que prometiste; careces de toda confiabilidad ante sus ojos, en lo presente y futuro. 
  3. Cumplir.  Prometer y cumplir van de la mano. Lo importante siempre es hacer cumplir tu palabra. Dejar muy claro que lo que dices, sientes y haces van de la mano. Un ejemplo común es cuando un chico se porta mal, y le dices que lo vas a reprender: no permitiendo que vaya a un sitio que tiene deseos de ir, quitando tiempo de videojuegos, dejando de comprarle tal o cual cosa. Pero, nuevamente no haces honor a tu palabra y lo dejas pasar de lado y le permites hacer aquello que ya habías establecido que no sucedería.  Si lo dices, hazlo. 

Estos tres puntos manejados adecuadamente te harán obtener de tus hijos: admiración, respeto, confiabilidad y certeza en ti. Además de que estarás contribuyendo en la formación de un ser totalmente equilibrado en sus juicios de valores y sabrá en su etapa más adulta como manejarse con eficacia y eficiencia. 



Con imagen de pressfoto
Texto: Jacklyn Méndez 

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