Mi hijo, mi espejo

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"¿Quién soy? Estoy tratando de averiguarlo."
J.L. Borges 


Cuando nos preguntamos "quiénes somos", aún siendo adultos es muy complicado responderlo. Estamos muy habituados a decir que somos lo que hacemos, lo que nos gusta, pero fuera de todo ello ¿quiénes somos?
Si para la mayoría resulta abrumador el indagar fuera de las apariencias y experiencias, imagínate lo que es para un niño. 

Hace poco tiempo preguntando a una pareja de padres sobre su hijo, lo describían como un chico apático, huraño y solitario; a quien "no le importaba" nada más que su "propio mundo".  Con el tiempo y la experiencia, una aprende a diferenciar lo que opinan los padres de lo que realmente sienten y son sus hijos; así que, aunque es de gran ayuda saber lo que otros perciben de una persona, en tema de niños es mejor saber escucharlos hablar de sí mismos, sobre todo a cierta edad en la que aún no les interesa "quedar bien" para aparentar lo que no son. 

Mucha diferencia hay cuando los padres hablan de sus hijos, que cuando estos se describen. A este pequeño, que llamaremos "Horacio", le resulta claro repetir (aunque con cierta duda) lo que sus padres le repiten a cada momento y de igual forma lo que les escucha decir sobre él. 

_Creo que soy malo"_ dice Horacio con una voz melancólica.  

Cuando le pregunté por qué creía que lo era, me respondió  que porque sus papás siempre hablaban mal de él, nunca lo dejaban hablar y le decían que no a todo.  

_¿Y a ti qué te gusta?_ le dije.

_A mí me gusta saltar_ al decirlo se le ilumina la cara.

_¿Y dónde y con quién te gusta saltar?_ pregunté.

_Casi no salto_ su voz comienza a molestarse_.  Al preguntarle por qué, continuó: _Casi no salto y en casa no hay lugar_.

Siguiendo con la conversación, me enteré de que Horacio no tiene muchos amigos, como ya habían dicho sus padres. Lo que no contaron sus padres, pero Horacio sí; es que casi siempre se la pasan criticando a los niños cercanos a su él, y que como casi siempre están "cansados" y de malas, no tienen ganas de salir a pasear y le dicen que por eso se gastaron mucho en comprarle los videojuegos para que se entretenga... al fin y al cabo "a él le gusta estar solo".

Hoy día es muy difícil encontrar a algún padre o madre que no sienta estrés, o tenga sus propios momentos de irritabilidad por las actividades del trabajo y los roces de pareja. Se entiende que la vida hoy día puede causar desajustes en la interacción familiar, pero los padres (incluidos hombres y mujeres) deben tomar en cuenta que la atención al bienestar de la familia no es asunto de segundo plano, sino que es el primer aporte a una vida de éxito personal y hasta profesional. 

Cuando hablamos de bienestar familiar, no solo están incluidos los hijos o la pareja, sino uno mismo. En el caso de Horacio, su "problema" de ser apático y huraño, les hizo creer a sus padres que tenía un error de personalidad y al "no saber por qué es así", acuden a que alguien les ayude a entender a su hijo. 
Esta acción que en apariencia fue para ayudar a un solo miembro de la familia, ha servido para todos los integrantes como "daño colateral", porque los padres han dejado de engañarse y se han dado cuenta de una gran verdad: Horacio es espejo de ellos mismos. 

La verdad no tengo idea de cómo sea Horacio en la apariencia, pero en esencia es un chico bastante creativo y alegre. Le gustaría tener más amigos (porque no tiene hermanos), pero sus padres siempre le han dicho que tenga cuidado con los demás niños, porque la mayoría son interesados y sin educación.  

El padre de Horacio tiene muchos problemas en el trabajo, porque sus compañeros le cargan la mano con tareas que les corresponde a ellos, pero como no sabe decir que no, termina haciendo lo que no quiere. Además nunca le dan las gracias y jamás lo integran en las reuniones del grupo. 
Esto le trae a su vez problemas con la madre de Horacio, pues lo que no puede decir en su trabajo termina por vomitarlo en casa. Y de la forma que le gustaría responder en lo laboral, lo hace en casa, gritando y enojándose.  
Por su parte la madre, como no quiere tener problemas con el padre de su hijo prefiere callar e ignorarlo lo más posible, al fin y al cabo también tiene sus asuntos laborales que la estresan.

Al sentirse abrumados por sus propias experiencias, ambos padres no se sienten con ganas de lidiar con la personalidad de su hijo, pero lo que no se han dado cuenta es de que Horacio aún no ha mostrado su verdadera personalidad, es simplemente un reflejo de lo que ven en sus padres. 

Muchas veces se cree que los hijos nos crean problemas, pero la verdad es que están ahí para mostrarnos los propios no resueltos. Viendo lo que llamamos defectos o problemas en los pequeños podemos ver nuestro propio desequilibrio.  Y modificándonos podemos ayudar a que su personalidad sea realmente propia y no un simple reflejo de nuestras inestabilidades.  

Si hay algo en tus hijos que no te esta gustando, es hora de realizar un trabajo profundo en ti.             




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Imagen por: Brgfx
Texto: Jacklyn Méndez

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