Pareja y la fórmula Peter Pan

padres felices


El síndrome de "Peter Pan" generalmente se asocia con adultos que "no desean madurar" y prefieren sentirse adolescentes el más tiempo posible. Sin embargo, hace poco en una conversación, hombre de mediana edad se definió así mismo como un eterno "Peter Pan" en el amor  aunque haya fracasado en su última relación en el intento. 
Obviamente la mirada de las mujeres presentes fue de cierto reproche, porque "lo que menos espera una mujer a la hora de relacionarse seriamente en pareja, es involucrarse con un tipo infantil que no sea maduro a la hora de compartir sus vidas juntos".  

¿Por qué no podemos amar como niños?, menciona el hombre de medio siglo. ¿Por qué todo tiene que ser seriedad y amargura a la hora de interactuar entre dos que se aman?, esta situación de ser serios me esta costando mi matrimonio. Concluyo. 

Estuve poniendo atención en los comentarios hablados y los  expresados con lenguaje corporal de los hombres y mujeres presentes, y se hizo muy evidente que la mayoría de los varones compartían el sentir del "Peter Pan del amor", no obstante, era difícil para ellos hacer empatía abiertamente, por temor quizá a la mirada inquisidora de sus parejas. 

Meditando sobre asunto me asalto la pregunta: ¿hemos comprado las mujeres la idea de ser "El Capitán Garfio" en la relación? 
Ya sea por convicción personal o por herencia social creo que sí nos hemos dejado poner la etiqueta simbólica de ser el personaje "perfectamente serio en la relación". Y tomarse las cosas en serio no es por sí mismo malo, lo malo viene cuando confundimos la seriedad con la prolongación de una situación o problema. 

Vamos a revisar varios ejemplos para darnos cuenta que muchas veces, efectivamente nosotras nos hacemos la trampa emocional  y  manifestamos físicamente las consecuencias de "nuestra tan sagrada seriedad".

Partamos de un ejemplo básico. La mayoría de las mujeres cuando tienen que responder las características de un hombre ideal, con frecuencia mencionan el sentido del humor, pero tras el tiempo, la rutina y las necesidades familiares en lugar de seguir viendo al maravilloso hombre gracioso que les hacía pasar momentos encantadores, ahora ven a un "payaso" que no sabe tomar decisiones importantes y solo las hacer sentir vergüenza en las reuniones sociales... de parejas "maduras". 

Y qué tal en las discusiones. Si bien es cierto que en una discusión de cualquier índole, ya sea con la pareja, los socios, o de amistad es imprescindible llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes en el menor tiempo posible; la verdad es que cuando se trata de discusiones maritales, el hombre procura salir lo más pronto de la situación y continuar como si no hubiera pasado nada, la mujer por el contrario trata de extenderla lo más posible para hacer tiempo y recordar algo no concluso del pasado que pueda salir a colación.   

Aquí es donde todas deberíamos hacer una pausa y responder si la seriedad al extremo ha sido de utilidad o no en nuestras vidas. Porque vamos a ser sinceras, porcentualmente las mujeres se inflaman más, sufren de estreñimiento, jaquecas y estrés. Anteriormente, se creía que los hombres eran mucho más propensos al los infartos, pero cada día las cifras sobre esta afección nos van demostrando lo contrario. 

Culturalmente hablando se nos ha enseñado, como ya mencionamos que la mujer es más seria intelectualmente y se preocupa más, y eso no es malo, al contrario, debemos estar orgullosas de nuestra capacidad de creatividad y acertividad a la hora de resolver conflictos. El error está en el tiempo que le dedicamos a ello y la intensidad de nuestras emociones, ya que podemos ser perfectamente claras y resolutivas  en la solución de problemas en menos tiempo si nos lo proponemos por nuestro propio beneficio y el de nuestra relación

Escucha a Peter Pan 

Y dónde aparece lo bueno de Peter Pan en todo esto. Decía el adolescente de medio siglo que inspiro esta nota: "Me hubiese gustado que mi pareja no prolongara su enojo para castigarme, y que hubiéramos sido como niños que después de una pelea lo olvidan y siguen jugando". 

Cuántas veces creemos que castigamos al otro manteniendo el enojo, y en realidad nos castigamos a nosotros mismos.  
El capitán garfio es ésa voz que te dice: no cedas tan pronto, que no se olvide lo que hizo, no lo perdones hasta que te la pague, te vez ridícula comportándote y divirtiéndote como niña, etc.  Esa es la voz que te aleja cada vez más de tu relación ideal.  
Por fortuna, no solo los hombres tienen la voz de Peter Pan en su cabeza, tú también. Y es esa pequeña voz que te dice: todo se puede arreglar siendo más creativos, estás exagerando el problema y te puedes arrepentir sino paras ahora, confía en él.

La fórmula de Peter Pan no consiste en no tomarse la vida en serio, y mucho menos no darle solución a los conflictos que se nos presentan, por el contrario, representa la oportunidad de tomarse la vida con alegría, creatividad, asertividad y no cargar emociones por más tiempo que el suficiente para dar soluciones. Representa la vía de dar solución con confianza, amor, comunicación clara, concluir y seguir adelante. 

Las mujeres sueñan con un hombre con gran sentido del humor, y los hombres sueñan con la mujer de claridad mental. Uniendo esos dos aspectos y contagiando a la otra parte con ellas, se crea una relación divertida, clara y certera en la planificar el futuro, resolver los conflictos que se presenten y gozar con alegría del placer de crecer juntos. Prueba a escuchar más a tu Peter Pan interior, y crea con tu pareja el espacio de la buena comunicación y donde "nunca jamás" los conflictos sean mayor a su amor. 



Con imagen de Klimkin 
Texto Jacklyn Méndez 

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