Nutrición Integral, saber vivir.

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"Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina."
Hipócrates 


La hora de la comida es una de esas horas del día en donde uno triunfa o fracasa. Desde planear qué es lo que se va a preparar de comer en el día ( porque bueno, ya sabemos que los niños son expertos en el "no me gusta", aún sin haber probado), hasta el estado emocional que se apodere de todos los miembros en el momento de compartir los alimentos. 

Se fracasa en la hora de comida cuando:

  • Comemos lo que sea, solo para saciar el hambre
  • "Complacemos" a los niños con comida chatarra, solo para no tener que rogarles que se alimenten con productos necesarios y adecuados para su desarrollo físico
  • Cuando utilizamos la mesa como escenario de debate.  
  • O por el contrario, dejamos que los miembros de la familia se distraigan con el celular, la tableta o la tv, solo para no tener que interactuar.  
  • Cuando las emociones predominantes son: el enojo, el fastidio, la ira, la tristeza.
Todo esto que parece que no nos afecta en nada, es un veneno silencioso con el que estropeamos no solo nuestro cuerpo físico, sino el emocional.  Cuando un miembro de la familia termina con dolor de cabeza, de estómago, indigesto, o "algo" le cayó mal. No solamente se debe prestar atención a los productos y el estado en que estaban a la hora de ingerirlos, sino a los temas que se estaban tratando en la mesa, o simplemente con qué emoción se esta llevando el alimento a la boca. 

Triunfamos en la hora de la comida cuando:

  • Nos nutrimos además de saciar el hambre.
  • Conseguimos hacer de la comida un arte creativo, en el que atraigamos la atención por la presentación, así como por el contenido y el aporte de nutrientes. 
  • Comprendemos la hora de la comida como un punto de encuentro familiar (o social), en el que disfrutamos y creamos un ambiente óptimo para nutrirnos.
  • Nos relajamos y disfrutamos de la compañía de los otros.
  • Dejamos los problemas fuera de la mesa y nos enfocamos en pasarla bien, haciéndonos bien con lo que ingerimos y expresamos con la boca, y lo que entra por nuestros oídos. 
  • Cuando la emociones predominantes son: alegría, tranquilidad, disfrute, bienestar, y satisfacción.  

Como verás, el momento de compartir alimentos no es solamente un episodio para cumplir con una necesidad física, sino un instante de suma importancia que aporta una nutrición integral, para vivir más saludables. 




Imagen de Bearphotos
Texto: Jacklyn Méndez
Motivadora familiar

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