El encierro causa de frustración social

muchacho frustrado


Si bien es cierto que la vida de los chicos de hoy, es muy distinta a la que tuvimos en años pasados, lo verdad es que algunas de las cosas que  hoy se consideran avances, se encuentran llevándonos en un estado de retroceso. 

Mucho se habla de la importancia de la tecnología y de como ésta mejora y seguirá mejorando la vida humana, y aunque de esto no cabe la mejor duda, pues la vida va avanzando de manera descomunal, ya que lo que consideramos "novedoso" hoy, mañana es obsoleto, esta sucediendo algo a la par que es de tomarse en cuenta:  la frustración social. 

Cada vez son mas las personas jóvenes que se consideran a sí mismas con incapacidad para relacionarse, lo que desata una serie de malestares emocionales como: la depresión, ansiedad, antropofobia, ira, entre otras sintomatologías hasta llegar a las afectaciones físicas.  
Evidentemente esto no es culpa de la época en la que estamos viviendo, sino de la forma en la que lo estamos haciendo. 

Algunos individuos de la generación "Z" por ejemplo (menores a los 20 años), que nacieron con todo este nuevo chip tecnológico, y con el tiempo acelerado del "todo lo quiero para ya" tal como lo hace la velocidad del mejor procesador, se están enfrentando a la frustración de relacionarse con personas que no responden al modelo "robot"  de la solución inmediata.  

Ejemplo de ello son los chicos que pasan horas frente a un monitor, y  la hora de la interacción, escolar, por imaginarnos una escena; sufren literalmente si el modelo educativo no va al ritmo con el que ya están familiarizados.  De ahí que lo más fácil sea diagnosticarles (a simple vista) con síndromes o transtornos que nada tienen que ver con su realidad. 
Fuera de las aulas también se enfrentan al reto del poder relacionarse de manera eficiente sin un aparato de por medio que les permita el uso de "emoticones", "texto", "memes" y "grabación en tiempo real".  
A este paso, se están formando ciudadanos con altísimo sentido tecnológico, pero con muy baja inteligencia social. 

Entonces ¿qué hacer? 

Reconocer que nos enfrentamos a una nueva modalidad de vida, pero no significa que se sobre pone a la que ya conocemos, y mucho menos que es la única.  Esta bien que las nuevas generaciones tengan una nueva forma de experimentar la realidad, ya que prácticamente se están preparando para un futuro de mucha mayor demanda en inteligencia tecnológica; pero no puede ser su único modelo de vida, si quieren seguir manteniéndose dentro de una sociedad evolutiva. Y a menos que cada individuo se resigne a vivir en una vida virtual, lo mejor es comenzar desde ahora a equilibrar las inteligencias de los jóvenes y niños. 

Salir del encierro tecnológico y comenzar a inculcarles la interacción con su entorno orgánico, es una buena manera de prevenir el temor en sus relaciones futuras. A su vez, los más adultos comprender e integrar igualmente el proceso de la evolución, dejar de imponerles nuestros y absolutos patrones solo por el hecho de que es lo que conocemos. 

De esta manera integrando lo mejor de los dos mundos, podemos seguir creciendo en un fortalecimiento social efectivo para todos. 


Con imagen de Jcomp
Texto Jacklyn Méndez





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